Genética de al-Ándalus: menos norte de África de lo que se cree
En la península ibérica medieval convivieron cristianos, musulmanes y judíos, y la genética permite hoy separar sus rastros. Un análisis con coordenadas G25 compara poblaciones históricas como Christian_Hispania_MA y Al-Andalus_MA frente a califatos norteafricanos, árabes y guanches. Según los cálculos que se manejan en el hilo, el aporte norteafricano en la España musulmana fue menor de lo que sugiere el relato popular, y la mayor huella bereber aparece hoy en el oeste peninsular, no en el sur.
Qué es Vahaduo G25 y cómo se usa
La herramienta divide el análisis en cinco apartados: Source, Target, Distance, Single y Multi. En Source se cargan las coordenadas de referencia; en Target se pegan las muestras propias, una por línea. Distance muestra las poblaciones más cercanas —cuanto más bajo el valor, más parecido—, Single desglosa porcentajes y Multi compara varias muestras a la vez.
El método exige coordenadas G25, un formato numérico que resume la posición de un individuo en un espacio de componentes genéticos. Con él se pueden comparar muestras medievales de la península con series modernas de Portugal, Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía o Valencia. La calculadora Medieval (Alwakeel) aporta las referencias históricas; la G25 World Countries Calculator K105, las modernas.
Cristianos, musulmanes y judíos: tres perfiles distintos
Las muestras de Christian_Hispania_MA y Al-Andalus_MA no son idénticas. La primera se aproxima más a las poblaciones del norte peninsular; la segunda incorpora componentes del norte de África y del Levante. Las series sefardíes, como Sephardic_Jew, muestran un perfil propio, con mezcla de ascendencia mediterránea y centroeuropea.
El análisis de distancias sitúa a los portugueses y gallegos cerca de las muestras norteafricanas medievales, mientras que vascos y aragoneses del norte aparecen como los grupos más alejados de ese componente. La interpretación que circula es que la conquista musulmana no aumentó tanto la sangre norteafricana como se pensaba, sino que desplazó población cristiana hacia el norte.
El oeste peninsular y el mito del sur moro
Los datos apuntan a que el mayor porcentaje de ascendencia norteafricana se concentra en Portugal, Galicia, Asturias, Extremadura y Castilla y León, no en Andalucía. En el sur y Levante predomina una mezcla más variada: itálica, celta, germánica, eslava y levantina. Hay quien sostiene que Murcia presenta incluso aporte eslavo, un detalle que sorprende.
La explicación que se maneja es que la población cristiana de la Bética huyó hacia el norte durante los primeros siglos de dominio musulmán, dejando el sur con una composición más heterogénea. La Gallaecia y la Baetica muestran diferencias notables, lo que refuerza la tesis de un desplazamiento poblacional duradero.
Los canarios y el componente guanche
Las muestras de Canary_Islands_Guanche, como gun002 y gun005, revelan un componente norteafricano antiguo que persiste en la población canaria actual. Según los cálculos que se manejan, los canarios presentan alrededor de un 20-25% de ascendencia guanche, que en plataformas comerciales se traduce en un 10-15% de origen norteafricano.
Ese dato se usa para comparar la huella bereber en Canarias con la del resto de España. La conclusión que se extrae es que el archipiélago conserva más genética norteafricana antigua que la península, aunque la proporción varía según la isla y la muestra concreta.
Las limitaciones del método y las críticas
No todo el mundo acepta estos resultados. La objeción principal es que un solo individuo puede tener cifras muy distintas a otro y que para hablar de zonas hacen falta muchas más muestras de las disponibles. Los análisis comerciales de saliva no cumplen, según esta crítica, los requisitos de método fiable y muestra extensa.
También se cuestiona que la calculadora interprete como herencia sarda o centroeuropea ADN que en realidad es español, y que solo detecte como ibérico el genotipo más típico, asociado al País Vasco. La respuesta es que el análisis se hace sobre datos en bruto, no sobre interpretaciones comerciales.
La paradoja final es que la genética desmiente el tópico del sur moro y lo traslada al oeste. Quien busque ascendencia norteafricana en España tiene más probabilidades de encontrarla en Galicia que en Granada. Los números, desde luego, no entienden de romances.