Médicas mayoría en España, pero el sesgo de género no desaparece
La medicina ha sido un campo donde la salud de las mujeres ha sido sistemáticamente ignorada. La oncóloga Elisabeth Comen documenta en su libro “No seas exagerada” casos históricos de negligencia: a principios del siglo XX, a una joven con cistitis crónica —probable endometriosis— le extrajeron los dientes como “tratamiento”. Sin embargo, los datos de 2026 en España pintan un panorama muy distinto: las mujeres ya son el 62% de los médicos en activo y el 69% de los matriculados en Medicina. Siete de cada diez nuevos estudiantes son mujeres.
¿Feminización o cambio de sesgo?
Que la profesión esté feminizada no elimina automáticamente los sesgos en la atención. La literatura médica sigue infrarepresentando a las mujeres en ensayos clínicos, y enfermedades como la endometriosis tardan una media de 7 años en diagnosticarse. El argumento de que “ya no hay discriminación porque hay muchas médicas” choca con la realidad de que el androcentrismo en la investigación y el diagnóstico persiste. Los datos de feminización son un hecho, pero no invalidan las décadas de abandono.
El debate abierto
Mientras unos señalan que la medicina ha sido históricamente hostil con las mujeres, otros replican que hoy en día la mayoría de los médicos son mujeres, y que el problema se ha revertido. La cifra de 2026 es contundente: siete de cada diez futuros médicos son mujeres. Pero la pregunta sigue siendo si esa transformación demográfica se ha traducido en una mejor atención a la salud femenina. La evidencia sugiere que no del todo: los sesgos de género en los protocolos y la investigación tardan más en corregirse que las estadísticas de plantilla.
La feminización de la profesión es un paso, pero no la meta. El verdadero indicador será la reducción de los tiempos de diagnóstico y la inclusión de las mujeres en los ensayos clínicos. Por ahora, los datos de matrícula no curan las heridas transgeneracionales.