El truco del xonclas para clonar la hamburguesa del Burguer King
Pablo Ganyo lo explica paso a paso: tostar el pan, emular la salsa y la carne. Pero el debate va más allá. Tobias Rieper sentencia: “Burrikin, Macdonals, Telepizza… todas las cadenas míticas de nuestra infancia ahora no valen nada: carne insípida, verduras pochas, pan seco y precios desorbitados”. Un diagnóstico compartido por muchos que ven una caída general de la calidad.
La nostalgia de la calidad perdida
Lo que antes era un capricho recurrente se ha convertido en un producto caro y mediocre. La carne “100% ternera jugosita” ya no es sino un recurso de marketing; en realidad se trata de carne mala y seca, como apuntan varios análisis. El pan, la verdura y hasta los pepinillos (objeto de un grito desesperado de Mayor Jasón) han perdido el punto.
La alternativa ibérica
Slopez plantea la obviedad: ¿quién va a comer eso teniendo a mano carne de cerdo ibérico, pan de hogaza y queso manchego? Y para beber, un Muga o un Viña Alberdi. La comparación es brutal. El éxito de las cadenas rápidas solo se explica, según jefe de la oposición, por la lumpenización de la sociedad civil. El dato que descoloca: pese a la baja calidad, la facturación de estas cadenas sigue al alza.