El vídeo que justifica la violencia con la excusa de 'empezó ella'
Un vídeo que circula por redes sociales muestra a una pareja en plena discusión que termina en agresión física. Podría ser una noticia más, pero no lo es: la discusión que genera no es sobre la violencia, sino sobre quién la causó. La pregunta “¿pero no empezó ella?” no es un dato menor: es la misma maquinaria que durante décadas ha convertido a las víctimas en culpables.
Las reacciones al vídeo conviven al menos tres lecturas. La primera, y más ruidosa, ridiculiza al agresor: se le mide la virilidad, se cuestiona su hombría, se le reduce a un objeto de escarnio. La segunda, más inquietante, busca atenuantes: la mujer habría comenzado el enfrentamiento, el hombre solo habría respondido. La tercera desvía el foco hacia la violencia psicológica que, según varios comentarios, ejercen también las mujeres en las relaciones. Las tres comparten algo: ninguna habla de la víctima.
El detalle más revelador de la conversación no es el vídeo, sino la dirección que toma. De la condena al chiste. Del chiste a la justificación. En apenas diez intervenciones, la discusión pasa de “esto es un crimen” a “tenéis que ver el pene del tío”. Esa deriva no es accidental: es el mecanismo por el que una agresión deja de ser un hecho y se convierte en espectáculo. Y cuando el espectáculo termina, la responsabilidad se ha evaporado. La excusa de “empezó ella” no necesita pruebas porque no es un argumento: es un reflejo social que convierte la fuerza en reacción y a la víctima en provocadora.
El vídeo demuestra cómo se mantiene el control en una relación, cierto, pero no de la manera que esperaba su autor. Demuestra cómo el entorno social se encarga de fabricar la coartada del agresor. Y deja la pregunta incómoda: si un golpe puede discutirse en función de quién lo recibe, ¿qué violencia queda que no sea justificable?