Los mormones llevan décadas con tus datos genealógicos
Que una organización religiosa de origen estadounidense tenga acceso a los registros genealógicos de los españoles no es un secreto. El acuerdo para digitalizar archivos parroquiales y civiles se viene fraguando desde hace al menos veinte años, y los responsables eclesiásticos locales lo aceptaron como un servicio gratuito. La polémica estalla cuando se recuerda el destino final de esos datos: la base de datos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocida como iglesia mormona.
¿Servicio gratuito o apropiación de raíces?
La postura más crítica sostiene que el objetivo real es religioso: bautizar simbólicamente a los antepasados, una práctica que forma parte de la teología mormona. Los más suspicaces hablan incluso de un acto de apropiación cultural. En el lado pragmático, otros recuerdan que estos programas de digitalización se ofrecen a las diócesis sin coste, y que el resultado es un acceso público a documentos que de otro modo quedarían en papel y olvido. No hay dinero público de por medio, al menos de forma evidente, aunque la pregunta sobre cuánto se paga o se cobra por mantener el servicio sigue sobre la mesa.
Datos para el escrutinio público
Hay quien da un paso más y exige que toda esa información, si ya está en manos de entidades privadas, se haga pública para los españoles. Un rastreo personal permite reconstruir hasta seis generaciones de antepasados, con datos de nacimiento, matrimonio y defunción. La paradoja está servida: lo que unos consideran una cesión peligrosa, otros lo ven como una oportunidad de recuperar la propia historia.
Mientras tanto, la cuestión de fondo sigue sin respuesta: ¿debe la memoria genealógica de un país gestionarse desde una institución con fines religiosos? Y si se hace, ¿a cambio de qué?