Lo malo de la plata, es que es un activo industrial.
En crisis de inflación puede subir, pero en crisis industrial puede bajar:
Esa es buena parte de la explicación de que la cotización de la plata no ha seguido a la del oro en los últimos años, llegando a la situación aberrante de una ratio oro plata superior a 100 repetida varias veces en los últimos 5 años.
Esto es sencillamente un sinsentido, y ha permitido una estrategia de arbitraje clara en los picos de la ratio.
Ahora bien, que la plata tenga un uso industrial enorme no significa que siempre lo vaya a tener. Por la sencilla razón de que el aumento de precio de la plata implica la pérdida paulatina de su valor industrial. Un mayor precio en la plata hace que los fabricantes prefieran usar otras alternativas a la plata.
Si la cotización de la plata alcanza cierto umbral, pongamos 100 dólares la onza (o quizás 80, o puede que 125), el uso industrial de la plata será eclipsado por su uso monetario. Y esto implicará automáticamente una revalorización derivada de su remonetización.
Por lo tanto, deberíamos estar atentos a su cotización en los próximos años.
Si el oro alcanza valores de 10.000 dólares, lo que no parece descabellado, y la plata alcanza durante ese proceso los 100 o 150, tendría mucho sentido que se volviera a ratios de 1:30 e incluso menores en la fase final paroxística de cotización.
En cuyo caso, el precio de la plata se iría a la luna.