Un o una autónomo, o autónoma, nunca puede ponerse enfermo o enferma, no puede tener ansiedad, por mucho que lo persiga hacienda y sus inspectores que ahora sabemos por ZP, su testaferro y el hermano que no persiguen. No puede dejar de trabajar, aunque no gane más de mil euros, de los cuales, se lleva una tercer parte hacienda, o se lo lleva, en la misma cantidad, aunque no haya ganado nada... y ese mes, solo ha trabajado para pagar a la Montero, la Chiqui, el [insulto] o el hermano que se lo lleva sin trabajar de lo que tiene que pagar ese ser llamado autónomo que, además, no cobra paga, no genera gasto y se paga su propia sanidad en muchos casos (los que tengan seguro privado).
No es por defender a los autónomos, es por defender la justicia y la equidad en un mundo tan perversos que parece propio de seres diabólicos o diablos que quieren el mal para los seres humanos, pero que, si lo piensas... tales diablos y seres maléficos es cierto que existen, pero tienen nombre y apellidos, partida de nacimiento e, incluso, adscripción a partido político o cargo en la administración general del estado. Esos son los verdaderos malos y seres del bajo astral... y mundanal ruido.