Quantum Echoes: el algoritmo cuántico que revierte el tiempo y pone en jaque a Bitcoin
Google ha vuelto a poner la computación cuántica en el centro del tablero. Su chip Willow ha demostrado la primera ventaja cuántica verificable ejecutando un algoritmo que, según sus creadores, es capaz de revertir la dispersión de la información en un sistema cuántico. Lo han llamado Quantum Echoes. Dos estudios publicados en paralelo muestran cómo esta técnica podría acercar las aplicaciones prácticas de la computación cuántica, como la determinación de estructuras moleculares, a un horizonte de apenas cinco años.
¿Qué son los ecos cuánticos y por qué importan?
El concepto suena a ciencia ficción, pero es un paso firme en la dirección de corregir errores en sistemas cuánticos. El chip Willow de Google ha logrado ejecutar un algoritmo que revierte el tiempo en el sentido de la dispersión cuántica, permitiendo recuperar información que se habría perdido. Esto es clave para que los ordenadores cuánticos pasen de ser juguetes de laboratorio a herramientas útiles. Sin embargo, no todo son aplausos. Quienes trabajan en el sector señalan que, a día de hoy, la computación cuántica apenas sirve para cuatro cosas: se vende a empresas para justificar gastos y captar fondos europeos, y sobre todo, para inflar cotizaciones en bolsa.
La bomba para las criptomonedas
Pero el verdadero terremoto que anticipan los avances cuánticos es la ruptura de la criptografía actual. Tanto el Instituto de Tecnología de California como el grupo de inteligencia artificial de Google han alertado de que descifrar los algoritmos de seguridad de Bitcoin o Ethereum con un ordenador cuántico sería cuestión de minutos. Las estimaciones apuntan a que faltan aproximadamente dos años y diez meses para que la computación cuántica pueda romper el cifrado de cualquier criptomoneda. Un plazo que, si se cumple, dejaría obsoleto el sistema financiero descentralizado tal como lo conocemos.
La paradoja es que, mientras los gigantes tecnológicos avanzan, los inversores minoristas siguen comprando criptos sin prestar atención a la amenaza que se cierne. Algunos incluso aseguran haber invertido cantidades importantes en lo cuántico sin tener ni idea de qué es o para qué sirve. Algo que, visto lo visto, puede salir caro.