Vaya, que vergüenza, oiga. Venir aquí a soltar una puñetera Falacia ad hominen de libro. Usted no entra a debatir el fondo de lo que se plantea en el hilo. En lugar de refutar con argumentos la validez de lo expuesto, ataca características personales del propio forero para desacreditarle como interlocutor. En este caso, acusándole de pobre, y por tanto, negándole la capacidad de opinar con criterio sobre el tema en cuestión: ¿Por qué debería prevalecer el derecho de una persona a compartir ocio con su animal, sobre el derecho de otra persona a comer tranquilamente sin que se invada su espacio personal?
Debatamos amistosamente, sin intentar colar de soslayo falacias dialécticas, que a la postre son únicamente argumentos engañosos, que aun pareciendo válidos, abusa los más básicos rudimentos de la argumentación racional. Por no mencionar el hecho de que está usted presumiendo que en vurvugua no hemos leído a Aristóteles, y por ahí sí que no paso, oiga. Porque aquí es verdadera devoción la que se tiene por Aristóteles. Pregunte, pregunte usted en veteranos si no me cree, verá con qué fervor se lee aquí el Órganon. Y de entre todas sus partes, la que más, su obra de Refutaciones sofísticas. Así que, cuidado pues