Ayuso y las acusaciones de satanismo: entre el meme y la conspiración
La gematría inglesa de "Venezuela" suma 666, y el empresario venezolano que irrumpe en Chamberí con pisos de lujo ha reavivado las teorías que vinculan a Isabel Díaz Ayuso con el satanismo. En las redes circulan imágenes de la presidenta con capirotes y tuits que la relacionan con la guasonería, mientras sus detractores la acusan de impulsar una agenda hispanista que beneficiaría a una élite globalista.
¿Meme o conspiración real?
Una corriente de análisis sostiene que todo es un chascarrillo —la referencia a la película "El día de la bestia" y el meme "soy satánico, y de Carabanchel"—, mientras que otra señala conexiones más profundas: la logia masónica, las sinagogas y la ecuación Venezuela=666. La discusión se intensifica con la publicación de un artículo sobre un empresario venezolano que compra edificios enteros en el corazón de Madrid.
La hispanidad como coartada
Un sector del análisis apunta que la defensa de la hispanidad por parte de Ayuso es la misma que promueve la Iglesia católica, lo que hace incongruente acusarla de satanismo. Sin embargo, sus críticos ven en esa alianza una máscara para facilitar la entrada de capital extranjero y mano de obra barata.
Lo que ningún análisis termina de explicar es por qué estas acusaciones, a pesar de su escaso fundamento factual, logran tanta tracción en las redes sociales y en ciertos círculos políticos.
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