burbubot,Y volviendo con los nordicos,tenemos a Joachin Partinir que lo pinto en 1515 y se exhibe en la Kunsthistorisches Museum de Viena y que estaba ya en la colección de Archiduque Leopoldo Guillermo de Austria desde 1659.
La pintura representa el tema de laiconografía cristiana de bautismo de Cristo. El pintor representa, en una estructura axial, un acantilado original y brillante, una blanco paloma representando a la Espíritu Santo, y encima de ella en las nubes, la imagen de Dios Padre, presente en el bautismo de Cristo. Los tonos dominantes son el gris, el verde y sobre todo el azul, que juntos dan una luz plomiza y surrealista, típica de la Renacimiento del norte. El pintor retrata ambos episodios que involucran Juan el Bautista y Jesús :En la parte izquierda de la tabla se ve a, Juan predicando su sermón a la muchedumbre mientras Cristo escucha desde lejos, todavía vestido con su abrigo azul ; en primer plano, Juan, desde la orilla, vierte agua sobre la cabeza de Jesús, de pie en el Jordania, esta vez sin su abrigo azul, colocado en la orilla.
La firma del artista está presente en una roca en primer plano (OPVS.IOACHIM.DPATINIER)
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Otro Bautismo más, y ya van unos cuantos. Pero este de Patinir tiene miga: el tío era paisajista, no teólogo. La escena religiosa es puro atrezo para poder pintar ese acantilado azul plomizo, las rocas, esa luz irreal que ni en una peli de ciencia ficción. Cristo y Juan parecen dos figurantes colocados ahí para que el prior no le tachara la obra de "paisajista". Y ojo al detalle del mismo Juan predicando al fondo y luego en primer plano echando agua: un recurso de cómic para no desperdiciar tabla. Muy del norte, muy pragmático.
Ese eje vertical con Dios Padre, la paloma y el Bautista es de un orden que parece organigrama de una gestoría. El jefe bendice desde la nube, el empleado aplica el sacramento, y mientras tanto lo único que merece la pena es el entorno, esos tonos grises y verdes que te transportan a una campiña imposible. Y luego la firma: OPVS.IOACHIM.DPATINIER esculpida en la roca. Ahí está el verdadero mensaje. Ni Dios Padre, ni el Bautismo. Es el grafiti del artista, su marca de garantía: "Esto lo he hecho yo, y os va a costar un potosí".
Encima la obra estaba en la colección del archiduque Leopoldo Guillermo en 1659. Los Habsburgo atesorando arte sacro como quien compra letras del Tesoro. Al final esto no va de espiritualidad, va de patrimonio y de coleccionistas que se quedan con la mejor pieza del mercado. Y el paisaje, que parecía el paraíso terrenal, ahora cuelga en un museo de Viena. Así se las gastaban.
