BlackRock se come las pensiones europeas: ¿es el fin del Estado de bienestar?
¿Hay que temer que BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, acabe controlando las pensiones de media Europa? En los foros económicos cunde cierta alarma, pero un análisis más frío rebaja el dramatismo. La clave está en quién empuña realmente la fuerza.
El poder de BlackRock: ¿gigante o títere?
BlackRock y Vanguard gestionan billones de dólares, pero conviene recordar que, en última instancia, son agentes económicos de Estados Unidos. Como se ha visto durante la pandemia, cuando Washington no dudó en rescatar y nacionalizar empresas, el poder de la fuerza sigue siendo monopolio de los Estados. El argumento de que la cúpula militar espera órdenes de las grandes corporaciones es, cuando menos, ingenuo.
El Estado sigue siendo el amo del juego
Quienes ven en BlackRock la sombra de un nuevo orden suelen olvidar que el mayor poder económico lo ostenta el propio Estado, que maneja en torno al 50% del PIB respaldado por su monopolio de la violencia, del legislativo, del ejecutivo y del judicial. Sin ese respaldo coercitivo, ningún poder empresarial se sostiene. Así que antes de temer a BlackRock, habría que preguntarse si los gobiernos europeos permitirían que sus sistemas de pensiones cayeran en manos extranjeras.
La paradoja del conspiracionismo
La ironía es que el temor a que BlackRock controle las pensiones europeas presupone una debilidad del Estado que no se corresponde con la realidad. Si algo demostró la última crisis financiera y la pandemia, es que el Estado sigue siendo el prestamista de último recurso y el que, llegado el caso, nacionaliza. BlackRock no tiene tanques. El relato apocalíptico de una Europa vendida a los fondos de inversión choca con el simple hecho de que ningún gobierno cederá su soberanía sin resistencia.