El bono al 12,32% de Air Baltic: la rentabilidad que escondía una quiebra
En septiembre de 2024, un inversor particular compró 5.000 euros en bonos de la aerolínea letona Air Baltic a través de Trade Republic. El cupón prometido era del 14,5%, pero el rendimiento efectivo se situaba en el 12,32% a cinco años. La operación parecía un chollo: un 96% de la compañía pertenece al Estado letón, miembro de la UE, y la empresa llevaba 29 años operando. La pregunta que rondaba era obvia: ¿por qué pagaban tanto si era tan segura?
El truco del almendruco: la prima de riesgo
La respuesta la dio el propio mercado. El bono, con ISIN XS2800678224, estaba calificado como B- por Fitch para la emisión, y B para la compañía. Es decir, bono basura, aunque con matices. La rentabilidad alta no era un regalo: era el precio que Air Baltic pagaba por financiarse cuando nadie más quería prestarle. En el momento de la compra, el bono cotizaba por encima del nominal (sobre 110), lo que reducía el rendimiento final al 11,46% frente al cupón del 14,5%. Trade Republic, además, se embolsó un 2% de comisión por la operación.
La comparativa con otros bonos era demoledora: una empresa AAA en dólares pagaba un 4,87%, una BBB un 5,1%, y una CCC un 13,24%. Air Baltic, con su B-, estaba en la zona alta de la tabla de riesgo. Como se argumentó en su momento, si una empresa necesita ofrecer esos intereses es porque su balance no invita a la confianza. Las aerolíneas, además, son un sector históricamente frágil: cualquier evento geopolítico o crisis energética puede tumbarlas.
La evolución: de la compra al concurso de acreedores
El inversor, que reconoció haber comprado