Sarna entre militares en Ceuta: un brote incómodo en plena crisis migratoria
Una decena de militares del contingente desplegado en Ceuta ha contraído sarna. Lo confirmaron el 17 de agosto fuentes de Defensa a EFE con un matiz: los casos no tienen por qué estar relacionados con la crisis migratoria. La precisión no es inocente.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ya había avisado. Antes del brote, alertó de la posible aparición de enfermedades contagiosas entre los efectivos desplazados. El aviso tenía base.
El 191% que lo contextualiza todo
Las llegadas irregulares de migrantes a Ceuta han crecido un 191% respecto a 2025, sin contar la entrada masiva de julio. Con ese telón, la discusión sobre el origen del contagio ha saltado del cuartel a la trinchera política.
La sarna es un ácaro, no una ideología, pero en el debate ha acabado convertida en arma. Se la ha atribuido a las personas acogidas, a la falta de higiene de los ceutíes y hasta a la gestión de la presidenta madrileña ante una hipotética epidemia de mayor calado. La versión oficial dice que no hay relación demostrada; la ironía responde con la frase “son cosas que pasan”, puesta en boca del ministro del Interior.
Mientras tanto, faltan datos: ni medidas sanitarias concretas ni evolución del resto del contingente. El dato que descoloca es que los contagios declarados son una decena y las teorías, demasiadas. A nadie parece interesarle el ácaro.