La cita que se atribuye a Godard —«la objetividad mediática no consiste en dar cinco minutos a Hitler y otros cinco a un demócrata»— se está usando para reprochar a David Broncano que invite a según qué voces a su programa. El aforismo es una crítica al falso equilibrio informativo, no una regla sobre a quién se puede entrevistar.
La polémica llega con una cita de cine. Se atribuye a Jean-Luc Godard la frase de que la objetividad mediática no consiste en dar cinco minutos a Hitler y otros cinco a un demócrata. El aforismo circula estos días asociado al programa de David Broncano, con el reproche de que permitir hablar a determinadas voces lo convierte en cómplice de lo que esas voces defienden.
Qué critica en realidad el aforismo de Godard
La frase no habla de entrevistas ni de entretenimiento. Habla de una práctica periodística concreta: tratar como equivalentes dos posiciones que no lo son solo porque se les da el mismo tiempo. Ese falso equilibrio tiene nombre en las redacciones y es una fuente conocida de distorsión: si un consenso científico y una opinión minoritaria reciben idéntico espacio, el público deduce que hay debate donde no lo hay.
Aplicar el aforismo a un programa de entretenimiento exige un salto. Una entrevista no es un careo informativo, y el contexto cambia el significado de la cita.
El reproche a Broncano y el problema de la etiqueta
El reproche que acompaña a la cita va más allá: llamar fascista al presentador por dejar hablar a según quién. Es una etiqueta que se usa como atajo para cerrar la conversación, no para abrirla. Y tiene un coste: cuando el término se estira hasta cubrir a cualquiera que discrepe, pierde capacidad de señalar lo que de verdad lo merece.
La cita de Godard, sacada de su película y de su contexto, funciona aquí como argumento de autoridad. Pero una frase de un director de cine no zanja un debate sobre programación televisiva.
Lo que está en juego no es la cita, sino el criterio
El fondo del asunto es otro: qué criterio debe seguir una televisión pública para decidir a quién invita. No hay una respuesta técnica. Hay decisiones editoriales, y se pueden discutir sin recurrir a etiquetas.
Conviene separar dos cosas: que un presentador invite a alguien no equivale a respaldar sus ideas. Y que una cita célebre no convierte una opinión en un hecho. La cita de Godard sirve para pensar el falso equilibrio; usarla para descalificar a un presentador es otra operación.