Voy a intentar imponer un poco de cordura en este hilo absurdo.
A diferencia de nuestro país, Jovenlandia está gobernada por una élite preparada y consciente. Saben que un 20% de su producto interior depende del comercio con España, por no mencionar la infinitas ayudas y subvenciones al desarrollo que reciben, así como las remesas de ingenieros que ya suponen más que lo que ingresan por turismo, el propio turismo hispano, y la ingente inversión de nuestras grandes empresas. Atacar Ceuta y Melilla le bloquearía todo eso -aún en el caso de que el Felón y su Consorte no movilicen al ejército-. Y todavía no hemos hablado de las repercusiones internacionales, por cuanto sienta un mal precedente.
Obviamente, puesto en la balanza, las dos plazas -que encima habría que controlar y mantener- no compensan el desastre que supone conquistarlas por la fuerza. Pero además, enfrentarse a una potencia europea, teniendo aún activo el conflicto con el Sahara y con un Argelia en busca de su oportunidad, es tentar al diablo. La situación dentro de Jovenlandia ya es crítica. (Recordad las enomes manifestaciones de hace pocos años, reprimidas con brutalidad). La dinastía alauí no está en su mejor momento, con la posible abdicación -si no gloria- de Mohamed VIH en su heredero el príncipe Mulay, quien tiene el puesto fruta con su tio Rachid. Así que no es momento para aventuras absurdas que pudieran afectar aún más a la economía y a la estabilidad interna.
La preocupación de Jovenlandia en este momento es estar preparados para albergar el mundial, no prepararse para invadir España.