El vídeo de la ex mujer no tapa las cuchilladas de Figueres
Un hombre mató a su pareja a cuchilladas en Figueres. Punto. El vídeo incendiario que luego publicó su ex mujer no cambia esa realidad, por mucho que pretenda reescribirla. Que nadie confunda al autor: quien empuñó el cuchillo es el único responsable de la muerte.
La ex mujer del presunto agresor ha conseguido lo más difícil en un caso de violencia de género: que se hable de ella y no del asesino. Con un vídeo de ambiente marginal y una actitud desafiante, ha metido en la conversación a su hija y a las circunstancias de la víctima. Es una maniobra clásica de las defensas y de los entornos tóxicos: si la víctima no era perfecta, la culpa se diluye.
La víctima denunció y el agresor siguió libre
Los antecedentes del agresor son la parte más incómoda del caso. Había pasado por prisión por maltrato y la víctima ya había presentado denuncias. Aun así, estaba en la calle cuando cometió el crimen. La pregunta no es solo qué hizo él, sino qué hizo el sistema para protegerla a ella. Porque las denuncias no protegieron a esta mujer, y no parece que esto haya cambiado para la siguiente.
El vídeo incendiario: el ruido que envuelve la verdad
El vídeo, distribuido a través de redes sociales, muestra a la ex mujer en un contexto que muchos han calificado de incendiario. No por su contenido, sino por su intención: situar el crimen en el marco de un conflicto de personas marginales, como si la víctima hubiera elegido su destino. Es la misma lógica que culpabiliza a la mujer por no haberse ido antes, o por haberse enamorado del hombre equivocado.
Nacionalidad del agresor: el debate falso
En medio del escándalo han aflorado preguntas sobre el origen del presunto asesino. Algunos apuntan a la inmigración, otros piden que se mire la realidad. Pero los datos sobre violencia de género en España llevan años mostrando que la mayoría de los condenados son españoles. El debate sobre el origen no protege a nadie: solo entretiene mientras el siguiente caso está a punto de ocurrir.
El vídeo de la ex mujer es ruido. El sistema, mientras tanto, sigue produciendo fallos estructurales que dejan a mujeres solas frente a maltratadores con historial. La próxima denuncia puede ser la última de alguien. La cuestión es si alguien, esta vez, hará los deberes antes de que sea tarde.