Sánchez matricula a su hija en universidad privada católica: el contraste con su discurso público
La hija del presidente Pedro Sánchez se ha matriculado en ADE en ESIC, una universidad privada vinculada a la Iglesia Católica y ubicada en Pozuelo de Alarcón. El líder socialista, que ha hecho de la defensa de la educación pública un pilar de su relato, opta para su familia por un centro de pago. Las críticas surgen de inmediato: «Haz lo que yo te diga, no lo que yo hago», resumen muchos analistas.
El coste de la coherencia política
Mientras el Gobierno impulsa la gratuidad de la universidad pública y critica a los que eligen la privada, los dirigentes del PSOE repiten un patrón: sus hijos estudian en centros concertados o privados. En este caso, ESIC, un centro de élite con tasas elevadas, contrasta con la Complutense, también en Pozuelo pero pública. La ironía no escapa a nadie: «Lo público no se vende… pero que lo paguen otros», resume un comentario recurrente.
Un gesto que cala en tiempos de inflación
El debate trasciende la anécdota personal. En un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo, la decisión de Sánchez refuerza la percepción de doble rasero entre la élite política. El presidente, que ayer mismo aparecía con gafas de 300 euros, suma un nuevo capítulo a la desconexión entre el discurso y la práctica. La pregunta que queda en el aire: ¿pasará factura electoral?