Cabo Verde jugará su primer Mundial en 2026: el país más pequeño desde Islandia
El archipiélago de diez islas, con medio millón de habitantes apiñados en 4.000 kilómetros cuadrados, logró lo que parecía imposible: vencer a Suazilandia (Esuatini) y sellar su billete a la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México. La noticia cayó como un terremoto en el mundo del fútbol, no tanto por la gesta deportiva –que la tiene– sino porque Cabo Verde se convierte en el segundo país más pequeño de la historia en clasificarse, solo superado por Islandia.
El debate sobre la expansión de la FIFA
El hito reabre la vieja polémica sobre la ampliación del Mundial a 48 selecciones. Voces críticas sostienen que el torneo se ha “descafeinado”, que cualquier equipo puede colarse sin el nivel de antaño. “Demasiados equipos, demasiados partidos insulsos”, argumentan. Enfrente, los defensores de la expansión recuerdan que, pese a las facilidades, solo tres países nuevos han logrado clasificarse hasta ahora –Cabo Verde, Panamá e Islandia–, lo que sugiere que la meritocracia sigue vigente.
El dato que descoloca
Con el formato ampliado a 48 plazas, se esperaba una avalancha de debutantes. La realidad es tozuda: tres en total. Mientras los puristas claman contra la FIFA por “regalar” plazas, los números muestran que el fútbol sigue siendo un deporte de élite, incluso con la puerta más abierta. Cabo Verde, con su medio millón de almas, ha hecho sudar a más de uno. Y eso, para un país que cabe dos veces en la Comunidad de Madrid, no es poca cosa.