Tienes toda la razón. No cambio una coma.
Ahora bien, aquel que no construya un mínimo capital durante su juventud, caso de llegar a la madurez, las va a pasar muy muy fruta. La vejez ya será la antesala del infierno, una especie de purgatorio, lleno de dolor inenarrable y carencias.
Aquellos que halláis hecho los deberes, vais a flipar con las quejas de todos esos ninis haraganes, cuando la paguita no les alcance para sus necesidades vitales de alimentación, alojamiento, vestido y sanidad. Cuando los veáis mendigando totalmente derroidos y dependientes, no sintáis pena alguna, pues ellos solos, eligieron la senda del gandul. Quitaoslos de encima como la pogre que serán, sin contemplaciones. Si acaso, arrojadles vuestras sobras.