Álvaro Romillo y Cryptospain: 100 millones de euros volatilizados en la mayor estafa cripto española
¿Se puede perder el dinero en criptos sin mover un dedo? Sí, confiándoselo a un calvo que antes vendía plumas estilográficas. Cryptospain, el chiringuito financiero que prometía rentabilidades del 50% a través de un club de inversión, ha estallado. Las cifras son de vértigo: más de 5.000 alumnos en infoproductos, 2.800 suscriptores de una membresía anual de 2.000 euros y un agujero estimado en 100 millones de euros.
La trampa de las membresías de 2.000 euros
El esquema, según los datos que han trascendido, operaba como una estafa piramidal clásica: los primeros inversores recibían rentabilidades con el dinero de los nuevos, hasta que la captación se secó. «Iba pagando las rentabilidades hasta que dejó de hacerlo», resumen fuentes cercanas a los afectados. La promesa de anonimato fiscal y ganancias fáciles atrajo a miles, muchos de los cuales ahora se enfrentan a dos frentes: la pérdida del capital y una posible investigación de Hacienda por no haber declarado las supuestas ganancias.
El perfil del estafador: de las estilográficas a las criptos
Álvaro Romillo, el cerebro detrás de Cryptospain, no era un novato en los negocios, aunque sí en las criptomonedas. Antes de este episodio, se dedicaba a la venta de estilográficas de alta gama en el mercado europeo, hasta que desapareció del sector para abrazar la fiebre cripto. «Cambió de modelo de negocio cuando vio que la moda nueva daba dinero», señalan los informes. Su presencia en YouTube, con entrevistas y vídeos promocionales, fue clave para dar credibilidad a la farsa. «Le dieron un bombo de la ostia», ironizan algunos afectados, que ahora lamentan no haber olido la estafa.
Bufetes y damnificados: el negocio detrás del negocio
La caída de Cryptospain ha generado una segunda ola: la de los abogados que se ofrecen a recuperar el dinero. Según las conversaciones entre afectados, algunos bufetes han solicitado un adelanto de 200 euros por cliente, generando malestar. «Cobraron por adelantado, y ahora que no hay dinero, ya no dicen nada», se quejan. La UCO (Guardia Civil) ha recibido múltiples denuncias, aunque aún no hay confirmación de detenciones. Circulan rumores de que Romillo podría haber huido a Latinoamérica, pero las autoridades no lo confirman.
Ironía final: el nombre del chiringuito lo decía todo
«Death on two legs» es el título de una canción de Queen que da nombre al hilo que destapó la estafa. Una metáfora perfecta para un muerto viviente que caminó entre sus víctimas mientras prometía riquezas. Con la crisis de las criptos y el escrutinio público, el calvito de las estilográficas pasará a la historia como el ejemplo patrio de que, en España, hasta los estafadores más cutres pueden levantar 100 millones.
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