Sánchez y Ayuso: quién cae primero en la guerra de desgaste
¿Quién cae primero, Sánchez o
Ayuso? La pregunta lleva 925 días sin respuesta y ya ha generado 144 respuestas en un foro de política. Lo que empezó como un pulso entre dos líderes por los negocios de sus parejas se ha convertido en una guerra de desgaste donde ninguno de los dos parece dispuesto a soltar la presa.
El detonante fue el caso del novio de Ayuso, Alberto González Amador, investigado por fraude fiscal y por unos contratos con la Comunidad de Madrid. La presidenta madrileña publicó la factura de su alojamiento en pandemia tras las acusaciones de Sarasola. El PSOE contraatacó con el caso Koldo, que salpica a Ábalos, Armengol y al entorno de Sánchez. La mujer del presidente, Begoña Gómez, y su hermano también están en el punto de mira judicial.
El novio de Ayuso y la factura de la discordia
El caso del novio de Ayuso, Alberto González Amador, es el epicentro del terremoto. Está investigado por fraude fiscal y por contratos públicos con la Comunidad de Madrid, aunque según los datos disponibles, los contratos son anteriores a su relación con la presidenta. La defensa de Ayuso insiste en que no hay comparación posible: «mi novio es un chorizo por sus negocios y por su cuenta y sin yo prevaricar por 500k», resume un participante. La presidenta publicó la factura de su alojamiento en pandemia después de que Sarasola dijera que no la encontraba.
El Supremo ha instado al juez que investiga al fiscal general a citar como testigo a la pareja de Ayuso. La presión judicial no cesa. Mientras, en el lado socialista, la mujer de Sánchez, Begoña Gómez, está imputada por tráfico de influencias y corrupción en el ámbito de su cátedra. El hermano del presidente también está siendo investigado. El fiscal general del Estado y su número dos, José Luis Ábalos, están salpicados por el caso Koldo.
Koldo, Ábalos y la trama que salpica a Moncloa
El caso Koldo es la otra pata del escándalo. La trama de corrupción en la compra de mascarillas durante la pandemia salpica a once ministerios, según los datos que manejan los participantes. Ábalos, ex secretario de organización del PSOE, está imputado. La mujer de Sánchez, su hermano, el fiscal general y su número dos completan un cuadro que, según los críticos, supera con creces cualquier irregularidad atribuida a Ayuso.
«Once ministerios implicados y a todo esto no estamos hablando solamente de fraude fiscal, sino de corrupción política, tráfico de influencias, malversación, revelación de secretos», sostiene un análisis. La comparación de magnitudes es el eje del debate: mientras el caso Ayuso se limita a un particular sin contratos públicos con la Comunidad, el caso Sánchez afecta a instituciones del Estado.
La estrategia de la polarización
La polarización es el combustible de esta guerra. «Sánchez y Ayuso tan necesarios son ahora para acaparar la polarización y el guerracivilismo como necesario será sobre 2030 que caigan los dos», apunta un análisis. La teoría del fuego amigo también circula: se sostiene que Ayuso abrió el melón mandando a su entorno soltar lo del Koldo para vengarse del PSOE por lo de su hermano, y ahora que se le ha vuelto en contra, llora.
La maquinaria mediática juega un papel clave. Sánchez controla el relato en medios afines, la fiscalía y el aparato del Estado, según los críticos. Ayuso cuenta con el apoyo de medios conservadores y de Israel, según algunos mensajes. La batalla se libra también en los platós: Alsina puso contra las cuerdas a Ayuso hablando sobre los delitos de su novio, según un tuit reproducido.
¿Quién tiene más que perder?
La pregunta del millón. Los partidarios de Ayuso argumentan que a ella no han podido cogerla en nada: ni de su padre fallecido, ni de su madre, ni de su hermano, ni de su ex marido. «Isabel es limpia, transparente, honesta, es la gran esperanza blanca», dice un mensaje. Los críticos replican que su novio está imputado por fraude y que ella misma está siendo investigada por contratos irregulares.
En el lado socialista, la situación es más grave, según los análisis. La mujer de Sánchez está imputada, su hermano también, el fiscal general y su número dos, Ábalos, están en el punto de mira. «Sánchez tiene mierda para parar un tren», resume un participante. La pregunta no es quién es más corrupto, sino quién resiste más presión mediática y judicial.
El futuro incierto
Ninguno de los dos parece dispuesto a dimitir. Sánchez ha dicho que agotará la legislatura con o sin presupuestos. Ayuso ha convocado elecciones en Madrid si la situación se complica, según los rumores. «Sánchez es tan gilipollas que va a forzar que Ayuso convoque elecciones y deje al PSOE en Madrid a la altura de Podemos en Galicia», vaticina un análisis.
La única certeza es que la guerra continúa. Los dos siguen en pie, los dos siguen disparando. La pregunta de quién cae primero sigue sin respuesta. Y mientras tanto, España asiste al espectáculo. Ironía seca: si esto fuera una serie, ya habrían renovado por varias temporadas.