Prostitución en Ceuta: explotación y pulso político
En Ceuta, según los testimonios recogidos por
El Español, el patrón se repite cada tarde a partir de las
18.30 en la playa del Trampolín, donde las mujeres suben a coches, tardan unos
45 minutos y vuelven. Lo que arranca como una denuncia de explotación termina siempre en la misma trinchera política. Y ahí, los datos escasean.
¿Qué denuncian los vecinos de la playa del Trampolín?
Lo que trasciende son testimonios, no sentencias. Se describe a mujeres bien vestidas y maquilladas bajando a coches con matrícula española, algunos conducidos por residentes de la ciudad. Se sostiene también que supuestas
mafias estarían aprovechando la vulnerabilidad de menores llegadas en la oleada migratoria para lucrarse. Es la parte más grave y, a la vez, la menos documentada: las acusaciones circulan sin resolución judicial conocida. Junto a ellas se repiten afirmaciones sobre enfermedades contagiosas que nadie respalda con datos sanitarios.
Marruecos, las devoluciones y el relato que no cuadra
En paralelo, el pulso diplomático. Dos meses después de la crisis migratoria, y según la pieza difundida por
El Toro TV, el Gobierno insiste en que todo vuelve a la normalidad mientras Marruecos «le devuelve la pelota a España», con unas declaraciones de Naser Burita tras reunirse con Albares que el material recoge incompletas. Hay quien sostiene en el debate que Marruecos se ha mostrado dispuesto a aceptar la devolución de todos, incluidos los que no son marroquíes, y que es el Gobierno español el que se niega. Y quien responde con escepticismo: la célebre
caja negra de unas mafias que nadie identifica pero de las que todo se sabe. Cuando la denuncia no trae número de expediente, algo falla.
Mientras no aparezcan detenciones, causas abiertas o cifras oficiales, el asunto seguirá viviendo entre la denuncia y el rumor. Cabe esperar que la próxima bronca política devuelva Ceuta al centro del escenario. El dato, el de verdad, seguirá sin llegar.