Más árboles que hace 35 años: el dato que descuadra el relato
La cobertura arbórea mundial ha crecido 2,24 millones de kilómetros cuadrados en los últimos 35 años. Es el equivalente a sumar Texas y Alaska. Y no lo dice un lobby: lo publicó un estudio en Nature, aunque circulara de nuevo ahora sin fecha de caducidad.
El dato choca con el ruido de siempre. Deforestación, incendios, sequías, plagas. Y sin embargo, el balance neto es verde. La explicación que menos gusta: más calor y más CO2 son, simplemente, buenos para las plantas.
España, del despoblado al bosque
El caso español es todavía más incómodo. Según el Inventario Forestal Nacional, la superficie arbolada ha pasado de unos 13,8 millones a más de 18,4 millones de hectáreas en 35 años: un 33% más. Las fotografías antiguas lo confirman sin necesidad de estadísticas: laderas que hoy son masa cerrada estaban casi peladas.
La causa no es una gran política ambiental, sino el abandono del medio rural. Menos gente en el campo, menos leña, menos construcción en madera y menos papel. El bosque ha recolonizado lo que el ser humano dejó de exprimir.
Aquí el análisis se parte. Hay quien deduce que el catastrofismo se queda sin base empírica: si la desertificación avanzara de verdad, la masa forestal no aumentaría. Otros recuerdan que la propia biomasa extra es el combustible de incendios cada vez más virulentos. Y un tercer frente, el más cínico, señala que el estudio se publicó en 2018 y se está sirviendo como novedad.
Queda la pregunta incómoda: si el planeta ya se está reverdeciendo por su cuenta, ¿cuánto del negocio de plantar árboles y del relato del desierto es necesidad real y cuánto es postureo de salón?