El IMV engorda: 2,6 millones de beneficiarios y una factura de 500 millones al mes
Casi 2,6 millones de personas ya dependen del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en España, y el coste mensual supera los 500 millones de euros. Al año, son más de 6.000 millones que salen de las arcas públicas, equivalentes al 0,37% del PIB. La pregunta que sobrevuela el debate es si esto es un salvavidas o el preámbulo de una crisis fiscal aún mayor.
El efecto llamada de la regularización
La reciente regularización de inmigrantes en situación irregular sumará nuevos solicitantes en cuanto cumplan el requisito de un año de empadronamiento. Según las proyecciones, la demanda de IMV podría dispararse, tensionando aún más el presupuesto. Mientras tanto, el mercado laboral no genera empleo suficiente para absorber a esta población: se subsidia en lugar de integrar.
Fondos europeos: cuando el dinero del futuro no llega a destino
Una parte de los fondos Next Generation, teóricamente destinados a transición digital y verde, se está desviando a gasto corriente como pensiones e IMV. Es una bomba de relojería: se hipoteca el futuro para pagar el presente. La deuda, lejos de reducirse, se multiplica de forma exponencial.
La economía sumergida como colchón
Curiosamente, el verdadero colchón social sigue siendo la economía sumergida. Trabajos sin contrato, pagos en negro y chapuzas mantienen a flote a quienes no alcanzan los requisitos del IMV o prefieren no declararse. El Estado lo tolera porque, sin él, el sistema asistencial colapsaría de inmediato.
Cierra el análisis una sensación de vértigo: cuando los fondos europeos se agoten y la deuda exija ajustes, el modelo actual tendrá que redefinirse. La incógnita es si será una corrección suave o un estallido como el griego.
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