El 27,5% de los hombres ha pagado por sexo: la cifra que nadie quiere discutir
¿Cuánto vale el mercado de la prostitución en España? La segunda Encuesta Nacional de Salud Sexual, publicada por el Ministerio de Sanidad y el CIS con 9.009 entrevistas, ha destapado una cifra incómoda: el 27,5% de los varones reconoce haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. El 9,6% lo hizo una sola vez; el 17,9% en más de una ocasión. Frente a ellos, solo un 0,3% de las mujeres dijo haber pagado.
El dato que desata la ira política
La encuesta, la primera de este calibre desde 2009, también revela que el 28% de las mujeres se ha visto forzada a realizar prácticas no deseadas en una relación. Pero el foco se ha puesto en el 27,5% masculino. La reacción no se ha hecho esperar: acusaciones de manipulación, intentos de desacreditar la fuente y una oleada de comentarios que mezclan cinismo y negacionismo. Lo curioso es que nadie discute la metodología: 9.009 entrevistas y un margen de error mínimo. Lo que se discute es la voluntad de mirar la realidad.
Un mercado negro de dimensiones desconocidas
El estudio no cuantifica el volumen de negocio, pero si casi tres de cada diez hombres han pagado alguna vez, y un 17,9% lo hace de forma recurrente, el impacto económico es mayúsculo. Se trata de un sector que mueve miles de millones al año, en gran parte sumergidos. Sin IVA, sin IRPF, sin control laboral. Y mientras el debate público se centra en la polarización política, el dinero fluye sin que Hacienda pueda meter el ojo.
Las dos lecturas de un mismo número
Por un lado, quienes ven el dato como una confirmación de la extensión de una práctica que debería estar erradicada. Por otro, quienes sostienen que la encuesta está politizada y que el 27,5% es imposible. Pero ninguna de las dos posturas ofrece una alternativa económica: ¿de dónde salen los ingresos de los miles de pisos y clubes que sobreviven sin declarar? La respuesta incómoda es que el consumo existe, y es masivo.
El silencio del relato oficial
El Gobierno no ha hecho declaraciones de calado. La socióloga que coordina el estudio, cuyo nombre no se ha difundido, ha quedado en el centro de la diana. Mientras tanto, los aludidos responden con ironía: “Soy feminista, a mí no me miréis”, o desvían el foco hacia supuestos inmuebles de cargos públicos. Una manera como otra de no hablar del asunto.
Con estos porcentajes, la pregunta no es si el mercado de la prostitución existe, sino por qué sigue siendo el gran tabú de la economía sumergida. Nadie quiere hacer la cuenta.