Cuando un rasguño de 2 mm activa el protocolo Viogen
El sistema de protección contra la violencia de género acelera la imputación incluso cuando la denuncia se sostiene sobre un punto rojo en la nariz de 2 milímetros. Un padre con custodia compartida relata cómo un forcejeo con su ex pareja le costó una noche en el calabozo y un expediente por violencia de género, mientras ella apenas presentaba una marca minúscula frente a un moratón de cinco centímetros que él exhibía.
Según su versión, el conflicto fue provocado por ella en el marco de una disputa por la custodia de una niña menor de 3 años. Tras el altercado, él fue detenido, esposado y pasó 24 horas en el calabozo, para ser juzgado al día siguiente. El juez no modificó la situación de custodia, pero el hombre ya consta como investigado por violencia de género. La asimetría en las lesiones y en el trato policial dispara las alarmas sobre la aplicación automática del protocolo Viogen.
Hay quien sostiene que el relato puede ser exagerado o parcial, pero el dato objetivo es que una marca de 2 mm en la nariz de la mujer desencadenó una detención, mientras que el moratón de 5 cm en el costado del hombre no generó ninguna actuación contra ella. En otros países, este desequilibrio en la respuesta judicial se ha señalado como un síntoma de sesgo en la protección de la mujer.
Si la tendencia a aplicar el protocolo sin filtro continúa, más padres compartirán historias similares. La pregunta es si el sistema sabrá distinguir entre un maltratador real y un padre que forcejea para defender su custodia.