Mossad, Pegasus y la artefacto explosivo contra Sánchez: ¿realidad o ficción?
¿Tiene el Mossad un as bajo la manga contra Pedro Sánchez? La teoría de que los servicios israelíes estarían a punto de soltar información devastadora sobre el presidente del Gobierno lleva tiempo circulando. Periodista Digital, en su programa La Retaguardia, volvió a avivar la llama con declaraciones del experto en geopolítica Fernando Rueda, quien asegura que el Mossad guarda algo que podría ser «fatal» para Sánchez. El hilo, iniciado hace más de dos años, acumula más de 200 respuestas entre quienes esperan el golpe y quienes ya han perdido la fe.
El origen de la teoría: Fernando Rueda y el «zarpazo» israelí
La narración arranca con un post que asegura que Israel tiene en su poder un «zarpazo sin igual» contra el presidente. Se menciona al periodista Fernando Rueda, veterano en asuntos de inteligencia, como fuente de la pista. La idea no es nueva: desde que estalló el caso Pegasus, que salpicó al Gobierno español por espiar a independentistas con el software israelí, han surgido especulaciones sobre una posible contraofensiva de Tel Aviv. La tesis central es que el Mossad habría acumulado pruebas comprometedoras sobre Sánchez, quizá relacionadas con su gestión o con sus vínculos con Jovenlandia, y que estaría esperando el momento adecuado para soltarlas.
El factor jovenlandés: ¿quién controla realmente Pegasus?
Una de las claves que emerge del hilo es la propiedad del software Pegasus. Varios participantes señalan que, aunque la tecnología es israelí, el verdadero dueño del sistema utilizado en España sería Jovenlandia. Se argumenta que el país joven, que mantiene un pulso constante con el Gobierno de Sánchez, es quien realmente maneja los hilos. Si Jovenlandia no considera beneficioso derribar al presidente, la teoría del golpe del Mossad perdería fuelle. En el debate se cruzan incluso acusaciones de que ambos países actúan como una misma mafia, aunque sin pruebas concluyentes.
Escepticismo y hartazgo: la artefacto explosivo que nunca explota
La corriente dominante en la discusión es, sin embargo, el escepticismo. Una parte significativa de los participantes considera que estas filtraciones no pasan de ser cortinas de humo o promesas vacías. Frases como «ya tarda» o «llevamos así desde Carrero Blanco» reflejan la fatiga ante un relato que siempre está a punto de estallar pero nunca lo hace. Algunos van más allá: aseguran que, aunque el Mossad tuviera pruebas irrefutables, el electorado del PSOE las desecharía como bulo ultraderechista. Otros señalan que la capacidad de Sánchez para resistir escándalos es ilimitada, y que cualquier revelación sería neutralizada con una carta a la ciudadanía o una ley anti-bulos.
Un debate sin desenlace a la vista
La polarización es total. Mientras unos claman por la intervención exterior para acabar con lo que llaman «el troyano» en la Moncloa, otros se mofan de la ingenuidad de esperar que un servicio de inteligencia extranjero resuelva los problemas políticos internos. La ironía final la pone quien recuerda que «me estoy haciendo viejo, llevo toda mi vida escuchando que alguien va a tirar de la manta y nunca ocurre». Con estos mimbres, el caso Pegasus sigue siendo un campo de batalla narrativo donde la expectativa supera con creces a la evidencia.