Heteropatriarca
Madmaxista
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En ningún momento el artículo nos explica por qué motivo se ha producido un crecimiento tan grande. Lo peor es la solución que ha encontrado la Generalitat: la “abiertalidad”. Es decir “agilizar la evaluación de algunos casos susceptibles de acceder al tercer grado y avanzar determinadas salidas en régimen de semilibertad”. Sacarlos a la calle, vaya.
El número de presos en Catalunya crece casi un 25% en menos de cuatro años
Según datos del Departament de Justícia, los 13 centros penitenciarios catalanes tienen una capacidad para 10.014 personas y ya albergan a 9.583 internos, lo que significa que están al 95% de ocupación.
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Las prisiones catalanas tenían 9.597 internos el pasado 31 de agosto, frente a un total de 10.016 plazas operativas, según datos del Departament de Justícia revelados este lunes por varios medios de comunicación. Esto sitúa la ocupación del sistema alrededor del 95% y evidencia el aumento de la población reclusa de los últimos años: en menos de cuatro años, el número de personas encarceladas ha crecido en unos 1.800 internos, un 24%.
Según los mismos medios, el incremento está empezando a tener consecuencias en el funcionamiento cotidiano de los centros. La falta de plazas disponibles en los módulos ordinarios ha obligado, por ejemplo, a alojar internos en las dependencias de enfermería de la prisión de Figueres, pese a no tener necesidades médicas.
La falta de espacio también afecta a los regímenes de aislamiento En Lledoners, casi una decena de internos han tenido que cumplir esta semana sanciones disciplinarias en el módulo de ingresos, el espacio destinado habitualmente a acoger a las personas que acaban de entrar en el centro. El motivo es que no había suficientes plazas disponibles en los departamentos especiales de régimen cerrado (DERT), las instalaciones específicamente preparadas para el aislamiento de los internos sancionados.
Otro de los ámbitos afectados es la atención psicológica y psiquiátrica de los presos.Tal y como revelaron a Públic fuentes sinidicales,los servicios médicos y psiquiátricos de las prisiones catalanas no están dimensionados para atender todas las necesidades de la población reclusa, "ni para garantizar un seguimiento continuado y adecuado de los casos de riesgo de quitarse la vida". Las mismas fuentes aseguraron que en el centro penitenciario de Quatre Camins sólo hay dos psiquiatras, "que no son fijos, sino externos, y que visitan semanalmente".
Ante este escenario, Justícia ha reforzado la apuesta por la llamada "abiertalidad", una línea de trabajo impulsada durante la etapa de la consellera del Govern republicano, Gemma Ubasart, al frente del Departament que busca favorecer la reinserción y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre los centros penitenciarios. En la práctica, esto implica agilizar la evaluación de algunos casos susceptibles de acceder al tercer grado y avanzar determinadas salidas en régimen de semilibertad.
Esta vía, sin embargo, también genera recelos entre una parte de los trabajadores penitenciarios, que consideran que el aumento de la presión sobre el sistema puede reducir el margen disponible para hacer valoraciones individualizadas y exhaustivas antes de proponer determinadas clasificaciones.
El Govern ya había anunciado esta ampliación hace un año, pero ahora estudia extender el modelo a otros equipamientos penitenciarios ante el incremento continuado de los ingresos que se registra desde 2022. Una evolución que coincide con el refuerzo de las actuaciones policiales y judiciales contra la multirreincidencia y la apertura del centro penitenciario de la Zona Franca, que se prevé inaugurar en enero, cuatro meses más tarde de lo anunciado. Primero irán 400 presos y podrán llegar pogre a los 800, a la espera de la reorganización de la plantilla.
El cálculo del sindicato parte de los 9.597 internos actuales y del hecho de que aproximadamente el 22% cumplen actualmente la pena en régimen abierto. Según SICAP-FEPOL, elevar esta proporción por encima del 25% supondría incorporar al menos 288 personas adicionales a esta modalidad. El sindicato vincula esta situación directamente con la falta de espacio en los centros ordinarios y denuncia que la saturación estaría generando presiones sobre los equipos de tratamiento para aumentar las propuestas de tercer grado.
El número de presos en Catalunya crece casi un 25% en menos de cuatro años
Según datos del Departament de Justícia, los 13 centros penitenciarios catalanes tienen una capacidad para 10.014 personas y ya albergan a 9.583 internos, lo que significa que están al 95% de ocupación.
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Las prisiones catalanas tenían 9.597 internos el pasado 31 de agosto, frente a un total de 10.016 plazas operativas, según datos del Departament de Justícia revelados este lunes por varios medios de comunicación. Esto sitúa la ocupación del sistema alrededor del 95% y evidencia el aumento de la población reclusa de los últimos años: en menos de cuatro años, el número de personas encarceladas ha crecido en unos 1.800 internos, un 24%.
Según los mismos medios, el incremento está empezando a tener consecuencias en el funcionamiento cotidiano de los centros. La falta de plazas disponibles en los módulos ordinarios ha obligado, por ejemplo, a alojar internos en las dependencias de enfermería de la prisión de Figueres, pese a no tener necesidades médicas.
La falta de espacio también afecta a los regímenes de aislamiento En Lledoners, casi una decena de internos han tenido que cumplir esta semana sanciones disciplinarias en el módulo de ingresos, el espacio destinado habitualmente a acoger a las personas que acaban de entrar en el centro. El motivo es que no había suficientes plazas disponibles en los departamentos especiales de régimen cerrado (DERT), las instalaciones específicamente preparadas para el aislamiento de los internos sancionados.
Otro de los ámbitos afectados es la atención psicológica y psiquiátrica de los presos.Tal y como revelaron a Públic fuentes sinidicales,los servicios médicos y psiquiátricos de las prisiones catalanas no están dimensionados para atender todas las necesidades de la población reclusa, "ni para garantizar un seguimiento continuado y adecuado de los casos de riesgo de quitarse la vida". Las mismas fuentes aseguraron que en el centro penitenciario de Quatre Camins sólo hay dos psiquiatras, "que no son fijos, sino externos, y que visitan semanalmente".
Ante este escenario, Justícia ha reforzado la apuesta por la llamada "abiertalidad", una línea de trabajo impulsada durante la etapa de la consellera del Govern republicano, Gemma Ubasart, al frente del Departament que busca favorecer la reinserción y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre los centros penitenciarios. En la práctica, esto implica agilizar la evaluación de algunos casos susceptibles de acceder al tercer grado y avanzar determinadas salidas en régimen de semilibertad.
Esta vía, sin embargo, también genera recelos entre una parte de los trabajadores penitenciarios, que consideran que el aumento de la presión sobre el sistema puede reducir el margen disponible para hacer valoraciones individualizadas y exhaustivas antes de proponer determinadas clasificaciones.
Justícia prevé entre 600 y 700 plazas nuevas
Para intentar contener la situación, la Generalitat trabaja en la ampliación de la capacidad de los centros mediante módulos industrializados. El objetivo del Departament de Justícia es crear entre 600 y 700 plazas nuevas, una cifra que incluye las 256 plazas previstas en la prisión de Mas d'Enric, en El Catllar (Tarragonès), donde está proyectada la instalación de dos módulos prefabricados.El Govern ya había anunciado esta ampliación hace un año, pero ahora estudia extender el modelo a otros equipamientos penitenciarios ante el incremento continuado de los ingresos que se registra desde 2022. Una evolución que coincide con el refuerzo de las actuaciones policiales y judiciales contra la multirreincidencia y la apertura del centro penitenciario de la Zona Franca, que se prevé inaugurar en enero, cuatro meses más tarde de lo anunciado. Primero irán 400 presos y podrán llegar pogre a los 800, a la espera de la reorganización de la plantilla.
Presiones para ampliar el tercer grado
En paralelo a la falta de plazas, el sindicato SICAP-FEPOL ha pedido a la Fiscalía Superior de Catalunya que investigue una posible ampliación de la aplicación del artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario. Según la organización sindical, esta vía podría permitir que al menos 288 internos más pasaran a cumplir la pena en régimen abierto.El cálculo del sindicato parte de los 9.597 internos actuales y del hecho de que aproximadamente el 22% cumplen actualmente la pena en régimen abierto. Según SICAP-FEPOL, elevar esta proporción por encima del 25% supondría incorporar al menos 288 personas adicionales a esta modalidad. El sindicato vincula esta situación directamente con la falta de espacio en los centros ordinarios y denuncia que la saturación estaría generando presiones sobre los equipos de tratamiento para aumentar las propuestas de tercer grado.
