Cataluña ultima el regreso de peajes a autopistas y autovías en dos años
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha reconocido el error de haber eliminado buena parte de los peajes en las vías rápidas catalanas. Según ha admitido, el Govern ya trabaja en un nuevo plan para recuperarlos e implantarlos en prácticamente todas las autopistas y autovías, con un horizonte de dos o tres años.
Autovías, el nuevo objetivo: nunca antes habían tenido peaje
El detalle que no pasa desapercibido es que el plan no se limita a las autopistas de peaje tradicional, sino que se extiende a autovías que hasta ahora eran gratuitas. Algunos analistas señalan que esto supone una doble tributación: las carreteras se pagan con impuestos y luego se vuelven a cobrar en el uso. La sospecha de que el modelo beneficiará a concesionarias privadas, con posibles rescates si no cumplen expectativas, planea sobre el debate.
Apoyo al peaje: menos atascos y más seguridad
No todo son críticas. Hay quien defiende que la eliminación de peajes disparó el tráfico de camiones y la congestión en las autopistas, y que un peaje moderado podría recuperar la fluidez y financiar el mantenimiento. El argumento choca con la percepción de que se trata de un nuevo impuesto encubierto.
El plan de Illa –que hereda un problema creado por la eliminación de peajes en 2021– se enfrenta a un escenario de desconfianza ciudadana y a la paradoja de que Cataluña, pionera en autopistas de peaje privado, dé ahora marcha atrás con un modelo aún más ambicioso.