No: el presupuesto anual del Ministerio de Igualdad (511,5 millones de euros) no cubre ni de lejos reconstruir el AVE Madrid-Sevilla, cuyo coste original fue de 2.700 millones y hoy equivaldría como mínimo al triple. La comparación mezcla un gasto corriente anual con una inversión de infraestructura de hace tres décadas.
La idea de que cerrar el Ministerio de Igualdad permitiría reconstruir la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en cuatro años circula con una aritmética que conviene mirar despacio. El presupuesto del departamento que dirige Ana Redondo asciende a 511,5 millones de euros, según la prórroga de las últimas cuentas validadas. De esa cantidad, unos 484 millones los gestionan los servicios centrales y 27,5 millones corresponden a organismos autónomos como el Instituto de las Mujeres.
Lo que costó el AVE y lo que costaría hoy
La línea Madrid-Sevilla se inauguró en 1992, a tiempo para la Exposición Universal. Su coste aproximado fue de 2.700 millones de euros, equivalentes entonces a unos 450.000 millones de pesetas de finales de los ochenta y principios de los noventa. Las obras sufrieron una desviación presupuestaria estimada en torno al 30% sobre el presupuesto inicial, por la complejidad técnica y los plazos ajustados.
Tres décadas de inflación acumulada cambian la escala. Construir hoy una infraestructura similar costaría como mínimo el triple del coste original. A eso se suma el plan integral de renovación de vías, balasto y sistemas de seguridad de la línea, valorado en unos 700 millones de euros adicionales. Solo ese plan de renovación ya supera el presupuesto anual de Igualdad.
La comparación mezcla gasto corriente con inversión
Un presupuesto ministerial es gasto corriente: se ejecuta cada año y financia personal, programas y transferencias. Una obra ferroviaria es inversión plurianual. Sumar cuatro ejercicios de Igualdad da 2.046 millones de euros, por debajo de los 2.700 millones que costó el AVE hace más de treinta años y lejos del triple que se estima hoy. La cuenta no sale ni en el escenario más favorable.
Hay otra confusión frecuente. El presupuesto anual del ministerio, alrededor de 500 millones, se confunde a veces con el Plan Estratégico de Igualdad Efectiva, que movilizó más de 20.000 millones de euros en un periodo plurianual. Ese plan implica de forma transversal a todos los ministerios, con partidas de permisos de maternidad y paternidad y bonificaciones laborales. No es dinero que gestione Igualdad ni que se pueda reasignar a obra pública.
De dónde sale el dinero de verdad
La financiación de grandes infraestructuras no depende de cerrar un ministerio concreto. El AVE Madrid-Sevilla contó con fondos europeos, y las líneas posteriores se han financiado con presupuestos plurianuales del Estado, fondos comunitarios y, en algunos casos, capital privado. Comparar una partida anual de gasto social con una inversión de capital de hace treinta y cuatro años es un ejercicio que no resiste el menor análisis contable.
Dicho esto, discutir prioridades de gasto público es legítimo y sano. Lo que no funciona es construir el argumento sobre una resta que ignora la inflación, la naturaleza plurianual de la inversión y el hecho de que el plan de igualdad de 20.000 millones no es un fondo disponible. Las cuentas públicas admiten debate; lo que no admiten es trampa.