Ceuta al borde: migrantes junto a enclaves militares y depósitos
Ceuta no ha caído. El hecho de que haya que aclararlo ya es un síntoma. Las informaciones que circulan apuntan a que España estaría concentrando a personas migrantes en las inmediaciones de enclaves militares, depósitos de combustible y accesos estratégicos de la ciudad autónoma, mientras las patrullas se despliegan sin armamento.
La presión no cesa y el desconcierto es total. Hay quien asegura que la zona ya está siendo tomada y que el «antiejército» se limita a poner la cara mientras los que han entrado lanzan piedras. La lectura dominante es que el Gobierno no tiene órdenes claras, o no quiere darlas.
La sombra de Pegasus y la herencia del Sáhara
La política explica lo que la calle no cuenta. El escándalo de espionaje Pegasus planea sobre todo el análisis: según esa versión, el Ejecutivo español estaría tan condicionado por lo que se sabe de sus teléfonos que no puede responder con firmeza ante Marruecos. La comparación con la retirada de Franco del Sáhara en 1975 aparece una y otra vez: la idea de que una cesión se prepara en silencio.
A eso se suma el factor europeo. Sin fondos comunitarios para sostener la ciudad, el caos sería la nueva normalidad. La frase resume el estado de ánimo: «Ceuta será así siempre».
¿Hacia dónde va la crisis?
Lo único seguro es que la ciudad sigue en pie. La confianza en las instituciones, en cambio, se ha evaporado. Si las patrullas continúan sin órdenes y la presión migratoria no afloja, el escenario de una caída dejará de ser una hipótesis. Pero conviene recordar que profetizar el desastre siempre ha sido el oficio más barato. La realidad, por ahora, se resiste a los titulares.