Turistas durmiendo en la playa de Barcelona: el último síntoma del turismo insostenible
El alojamiento se ha vuelto tan caro en Barcelona que algunos turistas han encontrado una solución radical: dormir en la playa. No es una acampada organizada, sino pequeñas hogueras de supervivencia urbana que proliferan en el litoral, mientras la ciudad debate si su modelo turístico ha tocado techo.
El ‘begpacker’ aterriza en el Mediterráneo
El fenómeno tiene nombre en el sudeste asiático: ‘begpacker’, fusión de mendigo y mochilero. Lo que allí se ve como una variante del turismo mochilero, aquí se interpreta como un símbolo de la precariedad que el turismo masivo esconde. Hay quien recuerda que ya no hace falta irse a Tailandia: la playa de Barcelona vale para lo mismo.
Multas, prohibiciones y una policía que mira hacia otro lado
La acampada en la playa está prohibida y las multas son elevadas. Pero la Guardia Urbana, según las quejas ciudadanas, pasa de largo. Un testimonio asegura llevar un mes durmiendo en la misma playa, y la sensación de impunidad alimenta el malestar.
Mientras tanto, el debate sobre la cultura del viaje resucita a Kant, que nunca salió de su pueblo y fundó la filosofía moderna. Quizá la lección sea que no hace falta volar a Punta Cana para abrir la mente, pero el que no tiene hotel tampoco tiene dónde meter la cabeza.