Fallece un ciclista en la Vuelta a Portugal arrollado por un coche
Un ciclista profesional puede esquivar caídas, abanicos y pavés, pero no a un turismo que se cuela en la carrera. Eso ha ocurrido en la Vuelta a Portugal: un vehículo particular entró en el recorrido en sentido contrario, ignoró las señales de la policía y arrolló a un corredor del equipo NSN, heredero del antiguo Israel cycling team.
Un coche en dirección contraria
Las primeras informaciones apuntan a que el vehículo se saltó los cortes policiales y circuló durante un tramo por la carretera reservada a los corredores. El accidente ha reabierto la pregunta de cómo se controla el tráfico en una prueba que mueve a más de 20 equipos. El pelotón se encontró con el coche de frente, y el corredor atropellado, un joven del NSN, murió en el acto.
Portugal y sus fantasmas del pasado
No es la primera vez que la organización portuguesa se ve señalada por la seguridad. La gestión del tráfico en las carreras del país tiene fama de apresurada: se reabren las carreteras con demasiada rapidez, y eso deja huecos por los que se cuelan vehículos. El precedente más trágico data de 1958, cuando los españoles Raúl Motos y Joaquín Polo fallecieron por deshidratación e insolación en plena etapa.
La seguridad, en el banquillo
Las respuestas ante lo ocurrido apuntan en varias direcciones: falta de efectivos, exceso de confianza o un simple fallo humano. Pero ninguna explica cómo un coche particular puede entrar en una carretera que se supone cerrada. La identidad del conductor sigue sin revelarse, y las especulaciones apuntan tanto a la imprudencia como a la negligencia organizativa. La pregunta queda en el aire: ¿cuántos controles hacen falta para que esto no vuelva a pasar?