Venecia gana el pulso a Barcelona como ciudad más bella del Mediterráneo
Un foro de historia abre el debate: ¿cuál es la ciudad más bella del Mediterráneo? La pregunta, aparentemente inocente, desata un enfrentamiento que mezcla criterios estéticos, geografía y política. El autor de la encuesta propone una lista con
tres países y ciudades marítimas de cierta población, dejando fuera Roma, Tarragona, Grecia y Turquía. La condición:
limpieza política, es decir, valorar Barcelona sin que su origen catalán condicione el voto. La respuesta mayoritaria es contundente:
Venecia arrasa en las preferencias, seguida de lejos por Niza. Pero el consenso se rompe cuando se cuestiona si Venecia es realmente mediterránea o si Barcelona, Valencia y Málaga merecen estar en la lista.
¿Es Venecia una ciudad mediterránea?
La primera gran polémica es geográfica. Venecia y Trieste están bañadas por el
mar Adriático, no por el Mediterráneo. Un participante lo sentencia: «Venecia será muchas cosas, pero evoca y transmite cero mediterraneidad». Otro responde con ironía: «Hay ciudades muy bonitas en el Adriático, que ahora me entero no es el Mediterráneo». La discusión deriva hacia la definición de los mares: el Mediterráneo se subdivide en Alborán, Balear, Tirreno, Adriático, Egeo... ¿Dónde está la frontera? Un mensaje recurre a la
Wikipedia para zanjar que el Adriático es parte del Mediterráneo. La conclusión es que, si se acepta esa convención, Venecia es tan mediterránea como Barcelona o Atenas.
Barcelona, Valencia y Málaga: ¿belleza o provocación?
La inclusión de Barcelona, Valencia y Málaga en la lista de ciudades bellas provoca reacciones viscerales. Un mensaje las califica de
«feísimas» y acusa al autor de ignorante. El autor se defiende: ha seguido criterios de población y tamaño, y pide un ejercicio de limpieza política. La respuesta es una lluvia de insultos que el autor intenta capear con ironía: «Sin insultar no sabes hablar? Tienes pareja? Pues ve a que te dé un poco de calor». El debate estético se convierte en un ajuste de cuentas territorial. Alguien sentencia: «El que ha puesto Barcelona en esa lista ha visto poco mundo». Frente a esto, otro defiende que Barcelona tiene joyas como
Santa María del Mar, aunque la catedral esté aplastada por la pastelería neogótica.
Nápoles, Palermo y Génova: ¿espantosas o incomprendidas?
Las ciudades italianas no se libran. Un participante las tacha de
«espantosas», mientras otro defiende Palermo: «No está mal, pero tampoco es para estar en el top20». Siracusa, en cambio, recibe elogios: «La catedral es un templo griego del siglo V a.C.». La conversación deriva hacia el tráfico: en Palermo, el caos fluye sin estrés; en Nápoles, todo son frenazos y cláxones. Una curiosidad que alguien debería estudiar. Mientras, Roma queda fuera de la lista por no ser marítima, pero un mensaje la reivindica: «Roma se folla a la sobrevalorada Venecia».
El criterio estético frente al político
El autor insiste en que la decisión debe basarse en criterios estéticos, no económicos ni políticos. Pero la política se cuela por todas partes. La mención a Barcelona como ciudad catalana desata comentarios despectivos hacia Cataluña y hacia el autor. La discusión se encona hasta el punto de que un participante amenaza con dejar el foro. La pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿existe un criterio objetivo para medir la belleza de una ciudad? La mayoría se decanta por Venecia, pero nadie logra imponer su criterio. Al final, el dato que descoloca es que, pese al consenso veneciano, la ciudad más votada no es mediterránea para algunos. Y ahí sigue el debate.