Cola Cao 1986 vs 2026: menos producto, más azúcar y el mismo precio real
En 1986, un bote de Cola Cao de 900 gramos costaba 380 pesetas. Cuarenta años después, el mismo producto (si se le puede llamar así) pesa 760 gramos y cuesta 6,99 euros. Ajustado por inflación, el precio de 1986 equivaldría a 7,45 euros, lo que significa que el consumidor paga un 6% menos en términos reales. Pero el contenido ha cambiado: el porcentaje de azúcar ha pasado a ser el 70% del polvo, y la imagen del 'negrito' ha sido 'humanizada'. El debate sobre si el Cola Cao de antes era mejor no es solo nostalgia: los datos muestran una reduflación silenciosa y un deterioro nutricional.
Reduflación: menos gramos por el mismo precio
El bote de Cola Cao ha perdido 140 gramos en cuatro décadas, una reducción del 15,6%. Sin embargo, el precio en términos reales ha bajado ligeramente (un 6%). Esto significa que, por gramo, el producto es ahora más caro: en 1986 el gramo costaba 0,0083 euros ajustados, mientras que hoy cuesta 0,0092 euros, un 11% más caro. La reduflación no es nueva, pero en este caso va acompañada de un cambio en la composición.
El 70% es azúcar: ¿dónde está el cacao?
La información nutricional del Cola Cao actual revela que por cada 100 gramos, 70 gramos son azúcares, 2,5 gramos de grasas y solo 6,6 gramos de proteínas. La fibra alimentaria es de 7,8 gramos. En 1986, aunque no hay un desglose exacto, se sabe que el contenido calórico era mayor (405 kcal frente a 377), lo que sugiere que el cacao tenía más presencia. Los consumidores más veteranos recuerdan un sabor menos dulce y una textura más grumosa (el famoso grumo de Cola Cao).
La evolución del marketing: del negrito al mulato
El icónico dibujo del 'negrito' que cultivaba cacao en África ha sido modificado: ahora aparece como mulato, más claro de piel, en un intento de ser más inclusivo. Algunos ven en ello un lavado de imagen, mientras que otros lo consideran una adaptación necesaria. La canción original ('Yo soy aquel negrito del África tropical') ha sido sustituida, y los anuncios ahora muestran a deportistas como Lamine Yamal o Ibai, generando críticas por la deriva 'woke'.
La pregunta que queda en el aire es si el consumidor seguirá comprando un producto que ha perdido calidad o si la nueva variedad de cacao puro conseguirá revertir la tendencia. Mientras tanto, los datos están sobre la mesa: menos producto, más azúcar, mismo precio.
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