La etiqueta con la figura zain se ha "humanizado", que diría un especialista en marketing, y trata de proyectar una imagen acorde con los tiempos, más inclusiva, menos alusiva a la colonia africana explotada por la metrópoli, resiliente, eco, etc., o sea, más absurda. Eso por no hablar que la versión del 86 ya era en plástico, posterior al bote metálico. La forma del nuevo bote parece que evoca una cintura estrecha, un guiño al consumidor para que asocie el consumo de este producto a poder estar fit.