El secuestro de CryptoSpain: ¿atraco real o montaje para esquivar a la justicia?
El pasado domingo, Álvaro Romillo, conocido como CryptoSpain, denunció haber sido secuestrado en su domicilio de San Sebastián de los Reyes por cinco asaltantes de nacionalidad colombiana, que lo maniataron, amordazaron y amenazaron con una pistola durante toda la noche. El botín: casi dos millones de euros entre criptomonedas, joyas y relojes de lujo. Sin embargo, el relato de la víctima, socio del agitador político Alvise Pérez y actualmente imputado en la Audiencia Nacional por una presunta estafa de 40 millones de euros, ha despertado un profundo escepticismo entre los analistas económicos y los seguidores del mundo cripto.
Las contradicciones que siembran dudas
Romillo, que se había declarado insolvente ante el juzgado que instruye el caso de la estafa, aseguró que los asaltantes accedieron a su vivienda alquilada, una urbanización privada con seguridad, sin que saltara ninguna alarma ni cámara de seguridad. La vivienda carecía de sistema de vigilancia operativo, algo que el propio Romillo había criticado en repetidas ocasiones en sus vídeos de seguridad. Más llamativo aún: el influencer llevaba en su móvil una wallet caliente con más de un millón de euros en criptomonedas, contradiciendo su propio consejo recurrente de usar siempre wallets frías. “Tenía casi 2 millones ahí en una aplicación de wallet caliente. El calvo de cryptospain que estaba siempre dando la brasa con las wallets frías. Canta que ni una soprano”, resumió un análisis anónimo en la red.
Los asaltantes, según la denuncia, lograron que Romillo transfiriera los fondos desde su móvil mientras estaba maniatado. Para muchos, esto resulta técnicamente complejo sin acceso completo a las manos, y sugiere que las semillas de las wallets estaban almacenadas en el mismo dispositivo, algo que cualquier usuario experto considera una negligencia imperdonable.
El contexto judicial: una estafa de 40 millones
Romillo está siendo investigado por la Audiencia Nacional por una presunta estafa piramidal de unos 40 millones de euros en la que supuestamente está involucrado Alvise Pérez. Este proceso judicial, sumado a la declaración de insolvencia, ha llevado a muchos a sospechar que el secuestro podría haber sido un autoatraco para ocultar activos y evitar el pago de indemnizaciones. “Se robó a sí mismo para conservar ese dinero cuando le caiga la condena”, apuntó una corriente de opinión. La coincidencia temporal —el secuestro se produjo justo cuando Romillo enfrentaba el embargo de sus bienes— refuerza esta hipótesis.
El relato oficial y las dudas no resueltas
La Policía Nacional investiga los hechos, pero aún no ha emitido conclusiones. Mientras tanto, el relato de Romillo presenta lagunas que alimentan las teorías de montaje. Por ejemplo, que los asaltantes no le infligieran una paliza a pesar de la resistencia ofrecida, que la puerta de la calle estuviera abierta y que el propio Romillo hubiera llegado del aeropuerto horas antes, como sabiendo que los asaltantes le esperaban. “Huele chusco. ¿Cómo sabe que eran colombianos si llevaban mascarilla? Justo en medio de un proceso judicial”, señaló otro análisis.
Lo que ningún dato termina de explicar es por qué, con el nivel de exposición y las amenazas previas que Romillo decía haber recibido, no tomó las medidas de seguridad mínimas que él mismo predicaba. La pregunta que queda en el aire: ¿es esta la última jugada de un estafador que intenta salvar su patrimonio, o realmente fue víctima de un robo violento en un país donde la inseguridad se ha instalado en las urbanizaciones de lujo?
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