¿El Mundial de fútbol ha muerto o solo se ha ido de vacaciones?
Parece que el fervor futbolístico ha desaparecido del mapa. Si no fuera porque España podría meterse en la pelea, muchos ni se enterarían de que se está jugando un Mundial. El ambiente en las calles es de indiferencia total: bares vacíos, conversaciones que esquivan el tema, y una sensación general de que el torneo ya no es lo que era.
El legado de Catar: un Mundial que mató al Mundial
Para muchos, el anterior Mundial en Catar fue la puntilla. Entre el escándalo de la elección, la explotación laboral y el horario absurdo, el producto se desgastó hasta el hartazgo. «Si después de lo de Catar el Mundial no está muerto, es que estáis cegatos», resume la corriente más crítica. El formato actual, con una fase de grupos larga e intrascendente, no ayuda: partidos que no deciden nada a las horas intempestivas.
La alternativa: fútbol femenino y desencanto
Mientras el fútbol masculino pierde fuelle, algunos apuntan al empuje del femenino como el nuevo foco de interés. Pero el trasfondo es otro: el hastío con la sobreexposición mediática y la sensación de que el deporte rey se ha convertido en un anestésico para masas. «Que se extinga ese fervor irracional», espetan quienes ven con buenos ojos que la burbuja se desinfle.
La paradoja es que, con España fuera de combate temprano, el país ni se inmuta. Si la selección no está en liza, el Mundial pasa desapercibido: un bar donde ni se enteran de que ha empezado el partido. Ironías del deporte: cuando el equipo no da guerra, al espectador le da igual el espectáculo.
Debates relacionados en el foro