¿Bajitas o altas? La guerra de las preferencias
La discusión sobre la altura ideal en las relaciones resurge periódicamente en espacios digitales. Un intercambio reciente en un foro anónimo planteaba la pregunta: ¿qué prefieren los hombres, mujeres bajas o altas? Las respuestas, lejos de un consenso, reflejan dos corrientes opuestas.
Por un lado, los defensores de la baja estatura sitúan el rango óptimo entre 1.60 y 1.67 metros. Argumentan que las proporciones resultan más armoniosas y la interacción resulta más satisfactoria. Consideran que a partir de 1.70 la mujer empieza a ser "demasiado alta", y por encima de 1.75 pierde todo interés. Por el contrario, hay quien afirma sentir una atracción intensa por las mujeres de más de 1.80, calificando la experiencia como "brutal". La disparidad es total.
El debate salpica con humor negro referencias médicas: se menciona la fibromialgia como posible dolencia de una hipotética "bajita", y los vértigos como efecto secundario. Pero tras la ironía, el mensaje es claro: la altura es un factor subjetivo donde no hay reglas.
Lo curioso del asunto es que, pese a la vehemencia de las posiciones, no existe estudio que respalde una preferencia mayoritaria. La elección final sigue siendo tan personal como arbitraria.