Según los que tienen perros, diciéndoles: "¡no hagas eso!" o "Aquí, aquí..." o "no te vuelvo a sacar si no lo dejas de hacer" (esto se lo he visto a una diciéndoselo a su perro después de estar molestando con sus ladridos a todos los que estábamos en la terraza).
Se supone que un ratón y un perro tienen capacidad de entendimiento similar, según los últimos estudios (cosa que, parece, y también sobre algunos estudios, podría ser comparable al de algunas personas en determinadas situaciones o bajo determinados estímulos).
Nota: una vez tuve un ratón en casa. Lo vi una tarde y era un ratoncillo. No me importó que compartiera vivienda conmigo, aunque, poco después, pensé en la capacidad de reproducción de tales animales. Convine conmigo mismo que no haría nada más hasta que fuera un problema de cualquier tipo para mí (problema físico, visual, sanitario, de convivencia...). Estuve en aquella vivienda cuatro años más.
En todo ese tiempo nunca vi más de un ratón a la vez (no sé si sería el mismo animal, pero imagino que no por posibilidades y esperanza de vida de estos animales). No tuve cables comidos o muebles roídos (sí encontré algunas pequeñas defecaciones, poco más que acúmulos de pole en primavera).
Tampoco tuve heridas en el cuerpo después de dormir ni rastros de ellos (o de él o ella).
Es cierto que, de vez en cuando, dejaba algo de comida en agujeros de la pared por el que le vi entrar y salir... y con eso parecía darse por satisfecho, cuando era el resto de la escasa comida que me podía permitir.
Me juré a mí mi mismo que al menor problema o inconveniente, haría lo posible por deshacerme de él, ella o ellos (trampas, venenos, empresa de fumigación que debería pagar el casero...). Pero no tuve nunca problemas o inconvenientes con ellos, ellas, elles...
En los últimos días en aquella vivienda, antes de trasladarme a una supuestamente mejor, les dejé algo más de comida que de costumbre, quizá por un sentimiento de despedida. Como siempre, solo salió un ratón (estaban acostumbrados a mi presencia... pero siempre de uno en uno, salvo que fuera el mismo, cosa que biológicamente es imposible por el tiempo pasado).
"Me voy", dije en voz alta, aunque solo estuviera abandonando una vivienda, pero que fue mi hogar durante algunos años (como, suponía, que también lo había sido para tales compañeros de sitio). "Aquí os dejo algo más en recuerdo de mi partida". Y deposité ante el agujero por el que aparecían y desaparecían un puñado mayor de queso, fiambre y cualquier otra cosa que me sobrara de mi pobre alimentación.
Esperé un rato, con la vivienda ya vacía de enseres y ante la premura por partir de los encargados de la mudanza. Esperaba solo por verle una última vez, para verlo salir y tomar su alimento ofrecido. Curiosamente, aquella vez, a pesar de todo el alimento que dejé, no salió, aunque lo pude ver mirar desde la zainura del agujero, como si ahora que me iba, dejara de confiar en mí.
No puedo saber si fue eso o una manera de demostrar que no era el alimento lo que les impelía a salir.
No lo puedo saber y no lo podré saber nunca, pero tampoco nunca lo olvidaré.
Nota de nota: el ratoncillo, jamás me molestó o molestó a nadie con sus chillidos, vocabulario o formas de expresarse con las cuerdas vocales. Sus excrementos son considerablemente de menor tamaño que las de un perro y menos olorosas (infinitamente menos, por no decir inexistentes). Que yo sepa, nunca mordió a nadie... ni jugando. Su capacidad de aseo es mucho mayor que la de un perro (según me dijo un veterinario)... Cuando me cambié de vivienda solo eché de menos a tal ratoncillo (o los cientos que actuaran igual que él durante los años que estuve viviendo allí, pero que mantuvieron unas normas no escritas que, por lo que fuera y no puedo explicar, de manera efectiva sucedieron así...se crea o no.
Nota de nota de Felson: siento lo largo del post, pero no me di cuenta mientras lo escribía.