Cómo sellar grietas: la técnica que exige grapas, no solo masilla
¿Cuánto cuesta sellar una grieta de verdad? La respuesta corta: un saco de 5 kilos de masilla flexible sale por unos 22,60 euros. La respuesta larga, la que no viene en el bote, es que sin el trabajo previo el producto no hace nada.
La primera lección: la masilla flexible no “endurece”, seca. Y esa es su virtud y su límite. Mantiene la elasticidad para acompañar el movimiento de la pared, pero no aporta rigidez estructural. Para grietas que siguen vivas, eso significa que la fisura puede reaparecer.
El procedimiento que se salta mucha gente
El método serio empieza abriendo la grieta, saneando todo el material suelto y colocando grapas de acero que cosan los bordes. Solo entonces se aplica la masilla. Y no una cualquiera: las versiones actuales llevan hebras de fibra de vidrio para dar resistencia. Si se omite ese refuerzo, el relleno trabaja solo y acaba fallando.
El precio, al detalle
Con 22,60 euros por 5 kilos, el material no es el problema. La mano de obra invisible –abrir, limpiar, grapar, aplicar, esperar y lijar– es la que encarece cualquier reparación. O, más bien, la que hace que muchos prefieran dar una capa de silicona y olvidarse. Hasta que la grieta vuelve.
Lo más caro de sellar una grieta no es la masilla: es la paciencia. Y eso no se compra en Amazon.