La lista de candidatos a jurado en el caso Begoña: ¿proceso limpio o manipulado?
La publicación del listado de candidatos a jurado popular para el caso que implica a Begoña Gómez ha reabierto el debate sobre la transparencia del sistema. El PDF, alojado en la sede electrónica del Ayuntamiento de Madrid, contiene los nombres de los vecinos que podrían ser llamados a deliberar sobre la presunta implicación de la esposa del presidente del Gobierno en delitos de corrupción. Los requisitos legales son claros: ser español, mayor de edad, saber leer y escribir, y residir en la provincia del delito. Sin embargo, el escepticismo domina entre los observadores.
El fantasma de la presión sobre el jurado
Varias voces alertan de que el proceso no está blindado frente a posibles injerencias. Se teme que el sorteo pueda ser manipulado para seleccionar perfiles favorables o, alternativamente, que los jurados disidentes sean presionados durante el aislamiento al que son sometidos durante el juicio. La experiencia de juicios anteriores, donde se han documentado intentos de soborno o coacción, no invita al optimismo. Un usuario que fue llamado como jurado en otro caso relata que los miembros son encerrados en un hotel sin contacto exterior, lo que, aunque protege, también los convierte en blanco de estrategias de influencia.
Del dicho al hecho: ¿qué dice la ley?
La Ley del Jurado establece un procedimiento de selección aleatoria entre el censo, con posibilidad de recusación por las partes. Pero la desconfianza se ceba en los criterios de exclusión: se ha señalado que el Real Decreto que regula el sorteo filtra a personas con vínculos con partidos de derecha, mientras que no establece barreras para perfiles afines al Gobierno. La polémica está servida: unos creen que el jurado estará compuesto por ciudadanos predispuestos a la absolución; otros, que cualquier veredicto será impugnado alegando manipulación.
El listado ya está en manos de la defensa y la acusación. Lo que está en juego no es solo el futuro de Begoña Gómez, sino la credibilidad de un sistema que, para muchos, ya no da garantías.