Seis años de cárcel por envenenar los crepes de su marido en Zorroza
Los hechos que juzgó la Audiencia de Bizkaia caben en dos frases. El 7 de julio de 2024, una mujer sirvió a su marido unos crepes que había preparado la noche anterior, con varios comprimidos de diazepam disueltos en la masa. El hombre, que teletrabajaba en una habitación de la vivienda que compartían en el barrio bilbaíno de Zorroza, quedó dormido. La sentencia lo califica de asesinato en grado de tentativa y le cuesta a la acusada
seis años de prisión.
Del somnífero en la masa a la cama del hospital
Según el relato de la resolución, con la víctima inconsciente la mujer le provocó cortes en la muñeca para simular un suicidio y trató de asfixiarlo presionándole la cara con una almohada. El hombre despertó, forcejeó, pidió auxilio y acabó en el suelo gritando «¡Policía!». Un vecino avisó a la Ertzaintza, que tardó un cuarto de hora en acceder a la vivienda porque la acusada demoró la apertura: se había autolesionado brazos y cara, aparentemente para simular un caso de violencia de género.
El traslado fue al Hospital de Cruces, donde la víctima ingresó en coma por efecto del diazepam. Pasó por reanimación, intubación con ventilación mecánica y varios puntos de sutura. La sentencia habla de lesiones de «elevado riesgo vital» y de asistencia psicológica posterior. El juicio se celebró en la Audiencia de Bizkaia.
¿Por qué la pena se queda en seis años?
Aquí está el nudo. El tribunal aprecia la agravante de parentesco y, en el otro platillo, dos atenuantes: la de reparación del daño, considerada
muy cualificada, y una analógica de alteración psíquica. La primera se apoya en los
55.480 euros que la procesada consignó el 19 de octubre en la cuenta del juzgado y que la víctima ya ha recibido.
La segunda descansa en la descripción que hace la resolución de un «estilo disfuncional de personalidad» en la acusada. La sentencia lo sitúa en la ruptura de una pareja «altamente disfuncional», con alta frustración vital, estrés por la crianza del hijo común y escasa red de apoyo. Eso, dice el texto, condicionó su visión de la realidad y la toma de decisiones: un deterioro, literalmente,
leve.
Libertad sin fianza desde septiembre de 2024
El recorrido procesal añade otro elemento a la conversación. El 9 de septiembre de 2024, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Bilbao acordó su libertad provisional
sin fianza, con comparecencia obligatoria cada lunes, retirada del pasaporte y prohibición de acercarse a su marido. El 29 de mayo de 2025, el Juzgado de Instrucción número 6 de Bilbao ratificó la medida. Prisión preventiva, ninguna.
El debate sobre los atenuantes y el sexo del acusado
Una corriente del análisis lee la sentencia como un caso más de indulgencia selectiva: sostiene que cuando el procesado es un hombre el contexto social opera como agravante y, cuando es una mujer, como atenuante.
No falta quien trae a colación el caso estadounidense de Lindsay Clancy, todavía sin desenlace, para pronosticar un cambio de tendencia en los tribunales. Es una proyección, y como tal circula.
Seis años de prisión por un desayuno. Durante todo el procedimiento la condenada compareció cada lunes en el juzgado. Nunca durmió en prisión preventiva.