Don Pollo, el ídolo del balbuceo que descoloca a Barcelona
Un creador de vídeos que come pollo frito, suelta sonidos inarticulados y sostiene un muñeco mientras le escoltan dos guardas de seguridad. No es un artista ni un deportista. Es Don Pollo, y su aparición en Barcelona ha vuelto a enfrentar a dos Españas: la que lo adora y la que mira al techo pidiendo un meteorito.
La escena que incendió a los escépticos
La imagen tiene su punto de esperpento. Según las crónicas de la red, el personaje apareció en público con un muñeco y dos escoltas, rodeado de una multitud joven, en su mayoría con una bolsa de aperitivos en la mano. Una escena que ha provocado más de un facepalm entre los que no entienden cómo algo así puede llenar una calle.
Los escépticos comparan el fervor con las viejas histerias colectivas por ídolos de otra época: Pedro Marín, Hombres G, One Direction, Take That. La lista es larga y siempre se repite. La diferencia, apuntan, es que los fans de entonces tenían ídolos con cierto carisma; Don Pollo balbucea y come pollo.
El negocio del absurdo
El fenómeno, sin embargo, se ríe de los análisis. Los críticos hablan de borregada, pero la pregunta incómoda es otra: ¿quién financia esta gira? ¿Qué hay detrás de un personaje que parece un accidente de la red y que, sin embargo, concita semejante atención?
Aquí es donde el análisis se atasca. No hay datos fiables de audiencias, ni de ingresos, ni de estrategia. Don Pollo existe porque internet lo hizo existir, y mientras la burla se extiende, sus seguidores siguen llenando calles. El meteorito, por ahora, no llega.