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Construcciones megaliticas y su relación con las "energías sutiles".
De Alberite a El Escorial: la España que mide energías bajo las piedras
Los grandes dólmenes no eran calendarios. Eran otra cosa. Esa es la tesis que sostiene una corriente que lleva años creciendo al margen de la arqueología académica: los megalitos se levantaron encima de corrientes telúricas, buscaron la latitud correcta y sirvieron para «comunicar lo de arriba con lo de abajo». El argumento no se apoya solo en intuiciones esotéricas: hay mapas de radón del Consejo de Seguridad Nuclear, una red de líneas descrita en 1954 por el doctor Ernst Hartmann y una obra de divulgación sobre líneas ley publicada este año. Y hay cifras. Muchas cifras, todas discutibles.
El megalito como anclaje, no como calendario
La idea central del asunto es que marcar los solsticios o los equinoccios no era el objetivo del monumento, sino una parte del proceso. La alineación astronómica sería la consecuencia visible —y medible— de algo que no se ve: fijar la construcción sobre una corriente telúrica concreta. El caso que se repite es Alberite, presentado como el mayor dólmen de toda Europa y el mejor ejemplo de esa relación entre piedra y corriente subterránea.
Ahí entra la distinción que más discute la arqueología convencional: los dólmenes grandes serían auténticos anclajes energéticos, mientras que los pequeños serían simples tumbas. Una jerarquía que, según esta lectura, explicaría por qué unos tienen corredores kilométricos y otros caben en una parcela. Sobre ella se superpone la sospecha del llamado telurismo cósmico, la energía que no sube desde el suelo sino que baja desde arriba, y que convertiría estos sitios en una suerte de pista invisible que no se da en cualquier lugar.
Líneas Hartmann, radón y las retículas del campo magnético
El sostén pseudotécnico de la hipótesis son las redes globales. La más citada es la del doctor Ernst Hartmann, descrita en 1954 en su libro sobre la enfermedad como problema de localización, y que él dedujo comparando miles de estudios geo… El resumen que circula es sencillo: el campo magnético terrestre formaría retículas que actúan como canales preferentes de circulación de energía, con radiaciones naturales de baja intensidad en su vertical, imperceptibles para la mayoría.
A eso se suma la red Curry y, en un giro más terrenal, el mapa de potencial de radón que publica el Consejo de Seguridad Nuclear. La métrica que se maneja: 300 Bq/m3 significa que el 90% de los edificios de una zona están por debajo y el 10% lo supera. Que los megalitos coincidan con zonas de radón alto es, para unos, la prueba de que los constructores sabían algo; para otros, simple coincidencia geológica, porque el granito —donde abunda el radón— es también el material del que están hechos casi todos ellos.
De los templos a los bancos: la tesis de Babylon's Banksters
Uno de los tramos más transitados del asunto conecta megalitismo y dinero. Se cita a J. P. Farrell, licenciado por Cambridge, y su libro Babylon's Banksters, donde especula con que los edificios babilónicos —evolución de aquellas estaciones megalíticas primitivas— servían para comunicarse con estaciones similares mediante «mediciones resonantes». Los sacerdotes habrían aprovechado esos emplazamientos para concentrar energías celestes y, de paso, montar el negocio financiero.
El anclaje histórico de esa parte sí es verificable. El templo de Saturno en Roma albergaba el aerarium, el tesoro público del Estado, gestionado por dos cuestores, uno de los cuales custodiaba las llaves. La leyenda decía que allí no se cometían robos. Y en los recintos de peregrinación existían cambistas que convertían la moneda del visitante en moneda local antes de comprar la ofrenda, como cualquier casa de cambio actual. De ahí a sostener que los templos griegos eran sucursales bancarias hay un salto que nadie ha demostrado.
Karnak, Newgrange y Menga: lo que sí tiene fecha
Los datos duros del megalitismo europeo son tozudos. La alineación de menhires de Karnac reúne más de 4.000 piedras sin labrar repartidas por unas cuarenta hectáreas, levantadas a lo largo de varios siglos entre el 4.500 y el 2.500 a.C., aunque el asentamiento se remonta a unos 8.000 años. Quien defiende la hipótesis energética subraya que casi todos los menhires están al borde de la costa y que el conjunto parece una línea defensiva paralela al mar.
Newgrange, en Irlanda, apunta al solsticio de invierno y está cubierto de espirales y triples espirales. El dólmen de Menga, en Antequera, tiene una peculiaridad que desmonta el relato del calendario perfecto: su alineación con el solsticio de verano no es exacta porque el corredor apunta a la Peña de los Enamorados, donde existía una cueva-santuario anterior, de alrededor del 6000 a.C. La piedra no buscaba el sol. Buscaba otra piedra.
Geopolímeros: la hipótesis que incomoda a los propios aficionados
En paralelo crece otra línea de trabajo, y esta no es energética sino material: que muchos megalitos no se extrajeron de una cantera, sino que se fabricaron con geopolímeros, piedra amasada o derretida. El argumento es visual —tamaño, peso, color uniforme, contornos pulidos— y el contraargumento es que la versión histórica de esa técnica es el tapial. La discusión derivó en debates con divulgadores de obra pública, a los que se reconoce autoridad en ingeniería y se niega cualquier criterio sobre los motivos rituales de quienes levantaron las piedras.
El detalle que descoloca no está en los 30.000 bovis de Loriguilla ni en los 24.000 que se atribuyen a los puntos más energéticos de El Escorial. Está en Zumacales, Valladolid: un dólmen descubierto por un aficionado a la arqueología que tardó 38 años en ser declarado Bien de Interés Cultural. Si el problema fuera solo que nadie mide las energías sutiles, la administración habría resuelto antes algo bastante más simple: proteger la piedra.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«La bibliografía sobre el tema es muy amplia y está muy envenenada por la New Age. Es difícil separar la paja del grano.»
— un tecnico preocupado · Bibliografía contaminada por New Age
«Hemos descubierto un vórtice dextrogiro, la energía telúrica asciende al cielo, en la ermita de la Soledad de Loriguilla.»
— un tecnico preocupado · Medición en Loriguilla
«Estos sitios, que suelen estar construidos en sitios de poder, nos mueven energeticamente.»
— Yotao · Experiencia en lugares de poder
«Es curioso que en la raíz de MEN-HIR y DÓL-MEN aparezca el término MEN (hombres), podrían ser lugares de culto»
— LMLights · Etimología y culto
«Los geopolimeros es la opcion mas razonable de todas las que hay, y como ejemplo hay huellas de dinosaurios»
— alfarroba · Hipótesis del geopolímero
«Muy curiosa la disposición geográfica de los menhires. Casi todos al borde de las costas.»
— LMLights · Patrón costero de los menhires
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Los megalitos anclaban corrientes telúricas45%
Son tumbas y marcadores astronómicos30%
Afición sin base medible ni verificable25%
📌 DATOS
Alberite se presenta como el mayor dólmen de toda Europa
La red Hartmann fue descrita en 1954 por el doctor Ernst Hartmann
La alineación de Karnac reúne más de 4.000 menhires en unas 40 hectáreas, erigidos entre el 4.500 y el 2.500 a.C.
El potencial de radón se mide en Bq/m3: el 10% de los edificios de una zona supera los 300
Cada columna de Juanelo en el acceso al Valle de los Caídos pesa entre 52 y 54 toneladas
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué significa medir energías en bovis?
Es la unidad que usa la radiestesia para expresar la intensidad de una supuesta energía telúrica en un punto. En el material revisado aparecen cifras de 24.000 bovis para los puntos más energéticos de El Escorial y de 25.000 a 30.000 para la ermita de la Soledad de Loriguilla. No es una unidad del Sistema Internacional ni tiene respaldo metrológico oficial.
📅 EVOLUCIÓN
Tramo inicialSe fija la tesis de que los megalitos no eran marcadores astronómicos sino anclajes de energías sutiles, con Alberite como ejemplo principal
Primeros mesesEntra el soporte pseudotécnico: red Hartmann de 1954, red Curry y mapas de radón del Consejo de Seguridad Nuclear
Fase intermediaEl foco se desplaza del megalito al templo y del templo al dinero, con el templo de Saturno y el aerarium como caso verificable
Fase intermediaAparece la hipótesis de los geopolímeros y se abre un frente paralelo sobre si las pirámides y los megalitos se fabricaron con piedra amasada
Tramo avanzadoSe incorporan mediciones concretas en bovis para la ermita de la Soledad de Loriguilla y se comparan con El Escorial
Cierre del periodo analizadoEl asunto deriva hacia el patrimonio desatendido y hacia la crítica a los divulgadores que tratan los motivos rituales sin criterio declarado
✓El desglose de las mediciones en bovis que sitúan a Loriguilla por encima de los puntos más energéticos de El Escorial, con la cota de 133 metros y su lectura numerológica.
✓La recopilación de casos por continente —de Coral Castle en Florida a los megalitos de Vietnam— que sostiene la hipótesis del geopolímero frente a la cantera.
✓El listado de dólmenes cuya alineación astronómica es imperfecta, como Menga, y la explicación alternativa que da el propio material.
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Descargo de responsabilidad: Las afirmaciones sobre corrientes telúricas, energías sutiles y radiestesia no cuentan con respaldo científico. Este texto recoge el estado del debate y las cifras que se manejan en él.
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