Doce viviendas en 34 días con tres trabajadores: la impresión 3D que Europa mira y España ignora
¿Se puede levantar un bloque de pisos en poco más de un mes con solo tres operarios? En Francia ya lo han hecho. La empresa de vivienda social Plurial Novilia, filial del grupo Action Logement, ha completado el ViliaSprint: 12 viviendas en 800 metros cuadrados impresos en hormigón 3D. Es el edificio más grande de Europa construido con esta tecnología, y el plazo de ejecución —34 días para la estructura, tabiquería y cerramientos— deja en ridículo los tiempos de la construcción tradicional.
La letra pequeña del hormigón impreso
Conviene precisar: lo que se ha impreso es el esqueleto. Las cimentaciones se hicieron antes y queda por instalar fontanería, electricidad, carpintería, climatización y acabados. Aun así, el ahorro en mano de obra y tiempo es apabullante. Mientras en España un proyecto similar requeriría meses solo de obra gruesa, aquí tres trabajadores y una impresora han hecho el trabajo de una docena de albañiles. La pregunta que flota es obvia: ¿por qué esta tecnología no aterriza en España?
El muro español: normativa, intereses y burbuja
La respuesta, según el análisis que circula en círculos críticos con el modelo actual, tiene tres capas. La primera: la hiperregulación del suelo y la construcción, que convierte cualquier innovación en un laberinto burocrático. La segunda: el interés del Estado en mantener el precio de la vivienda artificialmente alto —más impuestos, más crédito, más dependencia del ladrillo como colchón de ahorro familiar—. La tercera: el cortoplacismo político. Un político típico español, ante esta noticia, no pregunta por materiales o plazos; pregunta qué gana él.
Hay quien sospecha que la tecnología sí interesa, pero para otro fin: construir barrios enteros de vivienda para inmigrantes en tiempo récord. Otros creen que jamás llegará porque dinamitaría el negocio de la promoción tradicional y la burbuja especulativa. El dato es tozudo: con tres trabajadores y 34 días, el problema de la vivienda en España tendría solución técnica. Falta la voluntad.
Ironía final
En Francia, la vivienda social impresa en 3D ya es una realidad. Aquí, mientras tanto, seguimos esperando que alguien pregunte por lo suyo. El hormigón impreso no cruza los Pirineos: choca contra el ladrillo del BOE.