Una gestora corta las retiradas a medio millón de inversores
El corralito en Turquía no llegó con un decreto ni con una rueda de prensa del banco central. Llegó cuando una gestora de fondos fue incapaz de devolver el dinero a sus clientes y bloqueó las retiradas. Más de 500.000 inversores turcos descubrieron que su saldo existía en la pantalla pero no en la ventanilla. El parqué de Estambul tardó tres sesiones en digerirlo.
Fondos con rendimientos de tres dígitos y reembolsos bloqueados
El producto que reventó prometía retornos anuales de tres dígitos, un reclamo que en una economía con inflación de dos dígitos sostenida durante años no sonaba a estafa: sonaba a oportunidad. Los cálculos que circularon hablaban de unos 18.000 millones atrapados en fondos cuyo funcionamiento recuerda demasiado al esquema piramidal clásico. Mientras entra dinero nuevo, todos cobran; cuando varios quieren salir a la vez, no hay sillas para todos. Los afectados, según las cifras que se manejan, superan el medio millón de pequeños ahorradores. El regulador turco elevó las exigencias sobre el sector de las inversiones, que es la forma administrativa de decir que llegan tarde.
Del +3% al frenazo automático: así se hundió la Bolsa de Estambul
La secuencia del parqué turco es casi didáctica. Según un comentario del foro, una sesión cerró con una subida cercana al 3% que invitaba a pensar que no pasaba nada. A la siguiente, el índice se desplomó un 5,5% y activó el mecanismo de interrupción automática de la negociación, ese botón que se pulsa cuando el mercado deja de comportarse como un mercado. El acumulado de tres sesiones se fue al 9%. En el mercado de deuda, según un participante en el debate, los bonos en liras a tres años rondaban el 40% de rentabilidad y a diez años se movían por encima del 30%. Rendimientos que no premian el riesgo: lo gritan.
Quién está expuesto en Europa: de BBVA a UniCredit
La exposición a Turquía tiene nombres. Según un desglose que circuló en el debate, la filial turca de BBVA, Garanti, aparece señalada como el punto de contacto más directo para la banca española. Fuera de España, la exposición se reparte entre UniCredit a través de Yapi Kredi, con cerca del 4% de su cartera, y BNP Paribas con su filial turca, en torno al 2%. ING opera con sucursales y préstamos, y HSBC lleva instalado desde 1980. El desglose completo de esa exposición, banco por banco y porcentaje a porcentaje, es el tipo de documento que conviene leer entero antes de sacar conclusiones.
La lira lleva una década en caída y ese dato nadie lo discute
Donde sí hay consenso es en el diagnóstico de fondo: la moneda turca acumula años, quizá décadas, de deterioro y una inflación de dos dígitos que convierte cualquier rendimiento nominal en un espejismo. Turquía no es solo una historia financiera. Según un participante, el 40% de su electricidad sale de quemar carbón, tiene uno de los precios del kilovatio-hora más bajos de Occidente y ejerce de fábrica metalúrgica y textil para Europa. Y hay quien sostiene que su economía lleva tiempo dopada para atraer divisas, lo que también explicaría por qué los tipos altísimos no bastan para sostener la ficción.
¿Es un episodio cerrado o el primer temblor antes del terremoto?