Rebaño digital: lo que no harás para no ser un NPC
Pedir comida por Glovo, votar o vacunarse: gestos que para millones son rutina y para la subcultura de la “borregada NPC” son la prueba de pertenecer al rebaño. La lista de conductas prohibidas que circula estos días no es un ejercicio de humor. Es un manifiesto a la contra: rechazar el delivery, negarse a la vacuna, esquivar sindicatos y elecciones, no quedarse veinte años en la misma empresa. Se añaden ver la televisión, visitar exposiciones que no interesan o seguir cada moda pasajera, incluida la del eclipse.
La ironía aflora cuando los propios críticos confiesan caer en la conducta denostada. Pedir un Glovo, por ejemplo, se cuela como excepción más que razonable en un hotel. La vacunación, que en términos sanitarios es una decisión racional, se presenta como un reflejo de borrego. La contradicción delata que la frontera no separa al pensador crítico del autómata; separa al que necesita demostrar que piensa del que simplemente actúa.
Detrás del gesto se esconde una economía de la distinción. Exigirse no hacer lo que hace la mayoría también cuesta recursos, tiempo y un público que valide la disidencia. Es la misma lógica del consumo que dice combatirse, vestida con el orgullo de ser diferente.
Si todos se definen por lo que no hacen, ¿no es ese rechazo el comportamiento más predecible de todos?