Ceuta y la pregunta que nadie quiere responder: ¿improvisación o guion?
80.000 personas en un solo intento de cruce no se juntan por casualidad. La reciente presión migratoria sobre la valla de Ceuta ha reabierto una pregunta incómoda: ¿fue una chispa espontánea o hubo un guion detrás? Los datos disponibles no son unánimes, pero algunos números resultan difíciles de explicar solo con la improvisación.
Hay quien sostiene que la entrada fue planificada desde las redes, con una logística que solo una organización podía articular. Otros apuntan a una combinación de dejadez y oportunismo por parte de las autoridades marroquíes, que habrían permitido la acumulación de personas en la frontera hasta que estalló. En el extremo, la teoría de la conspiración se viste de ironía: no faltan alusiones a poderes ocultos, aunque la versión más razonable apunta a intereses geopolíticos más terrenales.
La respuesta importa porque determina cómo se gestiona la próxima crisis. Si fue espontáneo, no hay mucho que anticipar. Si fue planificado, existe un manual que se repetirá. La diferencia, en términos de costes y seguridad, es abismal.
A la espera de una investigación independiente, una cosa es segura: la pregunta no es solo si Ceuta fue planeada, sino quién se beneficia de que siga sin respuesta. Y esa parte, de momento, queda sin contestar.