Criminalidad en América Latina: el rastro que lleva a Washington
En 2019, Venezuela cerró la embajada de Estados Unidos. Lo que ocurrió después desafía el relato oficial: la criminalidad se desplomó hasta niveles no vistos en tres décadas. Coincidencia o causalidad, el dato abre una puerta incómoda sobre la relación entre la presencia estadounidense y la violencia en la región.
El circuito de la violencia: drogas, armas y cooperación
El principal consumidor de droga del mundo es Estados Unidos. Las armas que alimentan a las bandas criminales latinoamericanas también salen de allí. Y los países con mayor criminalidad son, paradójicamente, los que más cooperación tienen con Washington. No es necesario ser un conspiranoico para preguntarse si el tío Sam está regando el jardín que luego viene a podar.
Venezuela: el experimento natural
Cuando Maduro ordenó el cierre de la embajada estadounidense en 2019, los halcones auguraron el caos. Pero los datos de homicidios cuentan otra historia: las muertes violentas cayeron un 400%, situándose en los niveles más bajos en 33 años. Por supuesto, la correlación no implica causalidad, pero el desplome es tan abrupto que resulta difícil ignorarlo. Además, Venezuela soporta más de 1.200 sanciones, bombardeos selectivos y hasta el secuestro de buques con petróleo. Si la estrategia de EE.UU. era "construir democracia", algo falla.
La técnica MICE y el reclutamiento de la CIA
No se trata solo de narcotráfico. El acrónimo MICE (Money, Ideology, Compromise, Ego) describe cómo los servicios de inteligencia reclutan agentes. En América Latina, donde la corrupción institucional es endémica, el caldo de cultivo es perfecto. ¿Cuántos gobiernos títeres se han mantenido gracias a la promesa de dólares o la amenaza de comprometer secretos? El debate no es nuevo, pero los datos de Venezuela le dan un nuevo impulso.
¿Causalidad o correlación? El escepticismo necesario
Los más prudentes señalan la falacia post hoc ergo propter hoc: que un suceso ocurra después de otro no prueba que sea su causa. La caída de la criminalidad podría deberse a la contracción económica que redujo la movilidad urbana, o a la mayor presencia policial del chavismo. Pero el argumento no explica por qué el descenso fue tan brusco ni por qué coincidió exactamente con la salida de los diplomáticos.
La pregunta que queda en el aire
Si cerrar una embajada reduce la violencia, ¿qué dice eso de la diplomacia estadounidense en la región? Mientras tanto, las armas siguen cruzando la frontera, los estupefacientes fluyen hacia el norte, y las bandas campan a sus anchas. Quizá la respuesta no sea complaciente, pero los números están ahí.
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